Embarazo ectópico

Después de ciertas sospechas…test de embarazo y ¡estabas en lo cierto! De nuevo esa alegría indescriptible, esa sensación tan especial de saber que una nueva vida crece dentro de ti… Lo compartes con tu marido…y tu alegría se vuelve también la suya… ¡Gracias Señor por este nuevo regalo! Comenzáis ya a imaginar todas las situaciones posibles que os esperan con un tercero corriendo por la casa…hasta te parece divertido pensar en el alboroto que van a montar… 

Pocos días después… algo no funciona bien. En el hospital te dicen que no están seguros, que hay que hacer controles cada dos días. Visitas de seis o siete horas al hospital cada dos días, de las que sales con la misma incertidumbre: “No se ve nada, pero igual aún es pronto… Aunque es cierto que la hormona (beta- hCG) no está subiendo todo lo que debería”. Días después, sigue sin verse nada,  pero todo indica que hay un embarazo ectópico (fuera del útero), probablemente alojado en una trompa. Pronóstico: grave si sigue creciendo ahí, pues puede romperse la trompa. Hay incluso casos de muerte de la madre… Eso te dicen. La ilusión de ser mamá de nuevo se apaga y además peligra tu vida. 

Eso nos ha pasado ya en dos ocasiones. La primera se resolvió solo: de repente la hormona del embarazo comenzó a disminuir hasta desaparecer, lo que indicaba un aborto espontáneo. La segunda fue más complicado, pues la hormona no dejaba de subir, lo que sugería que el embarazo seguía en marcha… pero en una trompa. 

Una, que no tiene nociones médicas, se deja guiar por lo que le recomiendan los médicos. Pero en esta ocasión tuve la sensación de que iban muy rápido: “No vemos nada, pero imaginamos que está en una trompa, así que lo mejor es intervenir para eliminarlo”. Ese día había ido yo sola a la consulta, y ya dieron por hecho que no iba a poner pegas, así que se pusieron a preparar el papeleo para hacerlo en ese mismo momento… pero algo me decía que tenía que esperar. Les dije que no, que me iba a casa y lo pensaría. No me entraba en la cabeza cómo, sin ni siquiera estar seguros de que estaba en una trompa, me diesen esa opción.  Me dijeron que podía hacer lo que me pareciera, pero no podían disimular el enfado, ni en sus gestos ni en sus palabras. Mi sensación fue que para ellos era un simple trámite y yo se lo estaba complicando. 

Me fui… aturdida por la situación tan incómoda con los médicos, sin saber muy bien qué hacer, confusa, perdida… Había un pequeño creciendo dentro de mí, pero nadie sabía dónde estaba… y la opción era “quitarlo de en medio” o te puedes incluso morir. Me senté en el coche y le dije al Señor: “Lo único que te pido es que me envíes a alguien que me diga que hacer”. Debió verme mal… porque en menos de dos horas tenía a unas cuantas hermanas rezando por nosotros, un sacerdote que a través de otro consiguió que un médico católico nos atendiese al día siguiente, y otro sacerdote que nos dio luz sobre las dudas éticas que se nos planteaban. Le pedí ayuda y no dejó ningún cabo suelto: ayuda espiritual, médica y ética. ¡Qué grande eres Señor! Se acabaron mis dudas y mis temores: el Señor nos guiaba y cuidaba de nosotros. 

El nuevo médico nos propuso esperar, con controles cada pocos días, hasta que la hormona del embarazo llegase a cifras preocupantes (que aun distaban mucho de serlo, por mucho que me habían dicho los otros); y así pasamos alguna semana más, hasta que se vio claramente que había “algo” en una trompa, un cúmulo de células, que no llegaban a formar embrión. Tras un tratamiento, todo volvió a la normalidad. 

Finalmente no tuvimos que tomar ninguna decisión ética…pero tal como nos contaba el médico, en algunos casos, aunque no es común, incluso llega a verse un bebé de pocos centímetros creciendo en la trompa. 

Uno de los sacerdotes a los que aludo en líneas anteriores nos hizo llegar un artículo de un médico de la Universidad de Navarra, que nos fue de gran ayuda. Este médico católico analiza la cuestión de los embarazos ectópicos y señala la actitud correcta que debería tomar un médico católico (y por extensión, cualquier católico afectado por el mismo). Señala la precipitación que suele haber en general ante estos casos, cuando sería posible en la mayoría un tratamiento expectante. Tal como señala: “La tendencia dominante en la práctica profesional está informada, sin embargo, por el imperativo de la eficiencia, no por la obligación de respeto. El objetivo prioritario de los médicos "cientifistas" parece consistir hoy, en primer lugar, en salvar la vida de la madre mediante la eliminación del embrión ectópico, independientemente de que éste esté vivo o muerto”.

Comparto el enlace a continuación por si a alguien en esta situación pudiese serle útil: http://www.unav.es/cdb/dhbghembarazo.html

Judit Hernández

Recién casada y madre, Laica del Hogar de la Madre. Diplomada en Magisterio, catequista y actualmente estudiando para ser profesora de religión.