JMJ Panamá 2019: «Hágase en mí según tu palabra»

 

La JMJ es un evento internacional que tiene lugar cada dos o tres años, organizado por la Iglesia Católica, que convoca a jóvenes de todo el mundo con el Papa en una ciudad-sede elegida previamente.

Estas jornadas nacieron para acoger la iniciativa propuesta por los mismos jóvenes para ofrecerles «momentos de pausa» en su constante peregrinación en la fe, que se alimenta mediante el encuentro con los semejantes de otros países y el intercambio de las propias experiencias. El primero de estos encuentros tuvo lugar en la Plaza de San Pedro el Domingo de Ramos de 1986, y subrayan el indispensable dinamismo del compromiso apostólico de los jóvenes. La finalidad principal de las Jornadas es la de colocar a Jesucristo en el centro de la fe y de la vida de cada joven, para que sea el punto de referencia constante y la luz verdadera. Todas las Jornadas, a lo largo de todos estos años, aparecen como una continua y apremiante invitación a fundamentar la vida y la fe sobre la roca que es Cristo.

Mediante estos encuentros, los jóvenes son invitados periódicamente a hacerse peregrinos por los caminos del mundo, construyendo puentes de fraternidad y de esperanza entre los continentes, los pueblos y las culturas. De esta forma, se dan la mano, formando un gran corro de amistad, uniendo los colores de la piel y de las banderas nacionales, la diversidad de las culturas y de las experiencias, en la adhesión de fe en el Señor resucitado.

Con el paso de los años, se ha demostrado que las Jornadas de la Juventud no son ritos convencionales, sino acontecimientos providenciales para que los jóvenes profesen y proclamen cada vez con más alegría su fe en Cristo. Estando juntos pueden acoger los desafíos del futuro e interrogarse – como si de una vasta catequesis se tratara - sobre las aspiraciones más profundas, experimentando la comunión con la Iglesia, para comprometerse con la urgente tarea de la nueva evangelización. 

Las Jornadas normalmente empiezan un martes y terminan un domingo. Los distintos momentos que las componen tienen una concreta significación. La Palabra de Dios es el centro, la reflexión catequética el instrumento; la oración el alimento; la comunicación y el diálogo, el estilo.

El papa Juan Pablo II comentó en más de una ocasión cómo le impresionaba el amor alegre y espontáneo hacia Dios y la Iglesia que apreciaba en los jóvenes en cada encuentro y que, cuando volvía a casa, sentía más vivo el deseo de alabar a Dios por haber revelado a los jóvenes los secretos de su Reino (cfr. Mt 11,25).

Con su entusiasmo y desbordante energía, los jóvenes nos piden que les animemos a ser «protagonistas de la evangelización y artífices de la renovación social» (Christifideles Laici, 46). Escucharles y enseñarles exige atención, tiempo y sabiduría. Por ello, la pastoral juvenil debe ser una de las grandes prioridades de la Iglesia. En Panamá hemos visto, una vez más, cómo los jóvenes se han dirigido a nosotros en una petición constante de que les llevemos a Cristo, les acompañemos, respondiendo a la gracia de Dios que actúa en sus corazones.

Desde IFL, hemos querido entrevistar a tres jóvenes que han participado en la XXXIV Jornada Mundial de la Juventud que, presidida por su Santidad el Papa Francisco, ha tenido lugar durante los días 23-28 de enero de 2019 en Panamá. Son tres chicas: una periodista acreditada, una voluntaria y una peregrina, que irán compartiendo con nosotros, en tres diferentes artículos, sus testimonios.

¿Cómo ha sido tu experiencia en esta JMJ?
Muy positiva, a pesar de las dificultades que tiene hacer un viaje así, con el cambio horario, condiciones climatológicas y ¡mucho trabajo!

Explícanos, por favor, cuál era tu cometido exactamente.
Yo tenía que cubrir el viaje para la agencia Zenit, soy la coordinadora y redactora de la edición española, residente en Roma. Personalmente, he de redactar y publicar los artículos en nuestra web lo más rápido posible, recopilando toda la información a mi alcance, por lo que he comprobado que, en estos casos, es mejor trabajar desde el Centro Internacional de Prensa que desde la calle o desde el centro de prensa satélite, donde es probable que falle el wifi (como luego sucedió).

¿Qué crees que es lo más importante para un periodista acreditado en una JMJ?
Salir a la calle y hablar con los diferentes grupos de peregrinos, familias de acogidas, residentes, etc., para tomar el pulso de lo que está sucediendo allí, de las impresiones, de los testimonios, de las historias de cada uno. En un encuentro de estas características, es importante preguntarle a un joven ‘¿qué te ha traído hasta aquí?’ Todos coinciden en lo mismo: Cristo. El milagro de la JMJ es precisamente ese: a pesar de las dificultades, necesidades, atrocidades y problemas que ocurran en sus países… miles y miles de jóvenes estuvieron allí, para encontrarse con el Vicario de Cristo en la tierra, el Papa Francisco.

¿Qué es lo que más te ha gustado de lo que has vivido estos días?
Sin duda alguna, coincidir con compañeros de otros países, conocer la cultura latina, en especial la de Panamá y los países de Centroamérica. Por supuesto, las palabras del Papa Francisco son siempre una inyección de fuerza, alegría, y coraje para caminar en la fe.

¿Qué señalarías como más relevante del mensaje del Santo Padre?
La JMJ de Panamá ha tenido como lema “He aquí la sierva del Señor. Hágase en mí según tu palabra”, letra del himno oficial que tantos jóvenes han cantado animosamente sin cesar por las calles de Ciudad de Panamá. El Papa ha dicho a los jóvenes: “Ustedes jóvenes no son el futuro, son el presente”, en alusión a la misión que tienen de ir al mundo proclamando el “sí” que están llamados a decir “ahora, no mañana”, al igual que María.

Si tuvieras que hacer una síntesis de esta JMJ, ¿qué dirías?
Que ha sido una Jornada Mundial de la Juventud rebosante de alegría, de bailes, de música... de tambores y de palmas. Y más allá de todo el color, la magia y la armonía de la diferencia (a la que hacía referencia Francisco en el primer discurso a los jóvenes, el jueves 24 de enero, en el campo de Santa María la Antigua), está claro que ha sido la Virgen la que ha convocado a todos ellos en Panamá.

Rosa Die Alcolea

InfoFamiliaLibre

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