Sábado, 16 Abril 2016 11:28

Estoy a tu puerta y llamo

Escrito por

La cercanía del Señor

Hoy voy a hablaros a las que vais a comenzar los Ejercicios Espirituales. Sé que también será de provecho para las demás hermanas y para los laicos.

Esta mañana cuando venía para acá puse el CD de Carlo Chieffo y no pude sino oír durante todo el trayecto la canción, número dos que dice "Sono con te, molto vicino". Estoy contigo, muy cercano. Y esta es la primera conciencia que tenemos que tomar todos, porque cuando uno se siente lejano de Dios, o que Dios se le ha ocultado, queda como sin fuerzas, como sin ánimo, para poder dar el sí incondicional a todo lo que el Señor quiere de uno, y espera de uno. Estoy contigo ¿Qué significa estoy contigo? Observad que esto viene también en la liturgia cuando el sacerdote al comienzo de los ritos sagrados dice "en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. El Señor esté con vosotros”. Invocando de este modo la presencia del Señor para cada uno de los que están en la celebración eucarística. El Señor lo había prometido. “Y sabed esto: Yo estaré con vosotros todos los días hasta la consumación de los siglos” (Mt.28, 20). Como el justo vive de la fe y  no de las impresiones, ni de los sentimientos de miedo, de temor, y de las pasiones por las que pasa el alma. Así nosotros tenemos que vivir de la fe; y la fe me dice que Jesucristo ha dicho que Él estará con nosotros todos los días hasta la consumación de los siglos. Con esto vemos con qué acierto este cantante ha dicho una verdad muy grande, tan magnífica, y a la misma vez tan consoladora. Porque nosotros no estamos nunca solos. Desde el momento que el Señor ha hecho esta promesa, ha puesto el acento en su presencia constante y consoladora, yo no tengo entonces ningún derecho a desconfiar de Él.

Estoy contigo, estoy contigo, es el gran consuelo del alma. Ven, dame la mano, atraviesa este árido valle conmigo, Yo te conduciré, Yo te llevaré de la mano, no temas, te haré descubrir cosas nuevas que tú nunca habías pensado ni soñado que descubrirías, porque soy Yo quien te las mostraré. Esto es lo que te dice el Señor en el comienzo de estos Ejercicios Espirituales. Dame la mano, recorre el camino, estoy contigo, estoy junto a ti, estoy en ti, no tienes que tener miedo. Si vuestra alma confía y se entrega generosamente a recorrer el camino que el Señor quiera haceros recorrer, sin miedo y sin temor, sea que haya un sol espléndido, sea que haya nubes o tormenta, sea que haya vientos, noche y tempestades, o sea que haya una primavera o un sol luciente; Él estará siempre con vosotras. Y Él os ayudará, serenará vuestros pensamientos y sentimientos, pensad que Él será quien os hará descubrir lo que todavía ignoráis. Entrando de este modo en los Ejercicios Espirituales vuestras almas entrarán a la verdad. Es el camino verdadero, así pues no temas, Él está cerca de ti. 

El libro del Deuteronomio dice: “¿qué nación hay que tenga los dioses tan cercanos como los nuestros?” (Dt.4, 7). Al decir dioses, se refiere a un solo Dios verdadero. Dios nuestro Señor está cercano a nosotros. Él nos irá haciendo descubrir cosas que nosotros ignorábamos. Me hará ir penetrando en el conocimiento de mí mismo junto al conocimiento de Él. Él se me irá revelando si soy un hombre confiado y entregado a su misericordia infinita, a su amor infinito, en su amor me veré, en su amor le veré. No es una visión de tipo corpóreo, físico, sino una visión espiritual porque Él me concederá la potencia de su Espíritu para que pueda entender cosas que antes para mí eran arcanas, es decir, escondidas, cosas que yo no entendía y que el Señor me irá haciendo descubrir en este tiempo en que Él va a guiar mi vida. Porque yo se lo voy a permitir. Señor aquí estoy, haz de mí lo que quieras, sea lo que sea te doy las gracias, porque he vivido ya demasiado tiempo en el temor, en el temor servil, en el temor miserable, negativo y retardatario, en un temor que me ha impedido el descubrimiento de la verdad, en un temor que me ha impedido caminar con alegría por la senda de la verdad. 

Miedo a la verdad

Sabes Señor, tengo miedo de mí porque en el silencio voy a descubrir mis deformidades, en el silencio y en la soledad voy a verme tal cual soy y no hay en mi nada que sea gracioso, nada que sea bello, nada que sea justo, nada que sea santo, porque todo lo bueno procede de ti y no de mí. Por esto tengo miedo Señor. Pero el Señor te responde: no tengas miedo hija mía porque yo estaré contigo, te conduciré al conocimiento de ti misma, pero a la misma vez te iré conduciendo en el conocimiento de mi amor y de mi santidad. De mi amor hecho misericordia y perdón hacia ti; y de mi santidad que quiere comunicarse a tu alma para transformarte en una mujer santa, llena de virtudes, especialmente de la caridad, para que resplandezca en ti la vida que es mía, para que acabe la tiniebla con mi luz, la muerte que es el pecado con la santidad que soy Yo. No temas, estoy junto a ti, estoy cerca de ti, no como un Dios destructor sino como un Dios hecho misericordia, que te ama infinitamente más de lo que tú puedes pensar, te lo descubriré hija mía. Te lo iré descubriendo poco a poco en el silencio, a la misma vez te tengo que hacer entender, que tú no eres nada, que no puedes nada, y que sin mí estarías para siempre separada de Mí, es decir, en el infierno.

Actitud de Escucha

Todo esto el Señor lo quiere descubrir a tu alma. Ponte en actitud de escucha, en actitud de silencio, en actitud de soledad. Olvida tu casa, la casa paterna, mira hija escucha, prendado está el rey de tu hermosura (Sal.44), de la hermosura que Yo mismo he depositado en tu alma porque tú eres una imagen viva mía, eres reflejo de mi ser. No connatural, porque no eres una emanación mía, eres una criatura pero tú has recibido el ser de Mí y has recibido la Gracia y la caridad de Mí. Tendrás que entender todo esto, tendrás que ponerte en actitud de contemplación de la obra que yo he hecho en ti, que quiero seguir haciendo todavía más, para que no tengas miedo de lo que tienes que dejar, ni tengas miedo del conocimiento de ti, para que puedas vivir en el consuelo y del amor que procede de Mí y que es todo lo que puede colmar el deseo más íntimo que hay en tu corazón. No huyas, no temas, no tengas una actitud de meterte en una concha, como si tuvieras que defenderte de Mí, no tienes nada que defender, si te metes en la concha terminará el tiempo de Gracia y no habrás recibido nada pero si te desarmas ante Mí, si abres tu corazón ante Mí, verás las riquezas que finalmente habré depositado en tu alma. Estoy contigo, no temas, estoy junto a ti. Que así sea.

Homilia del 3 de febrero de 2003

Mi blog "Dios no se duerme nunca" 

Soy sacerdote. Catedrático jubilado de Instituto en la especialidad de Geografía e Historia, con 26 años de docencia. Predico ejercicios espirituales, retiros,… Y organizo peregrinaciones a centros marianos. He practicado el montañismo y de niño me gustaba leer los tebeos de "Roberto Alcázar y Pedrín", jugar al fútbol y la natación. Mis dos vocaciones frustradas son la de médico cirujano y payaso. Ahora cultivo en una huerta en mis tiempos libres que no son muchos. He hecho programas de TV y radio. Me conocen por "el padre amigo de Teo" (de "¡Buenas noches, Teo!"). Disfruto reflexionando sobre temas trascendentes con otros. Me gusta ver a las gentes unidas a Dios, porque son felices.

El Padre Rafael Alonso Reymundo es autor, editor y responsable del Blog Dios no se duerme nunca, alojado en el espacio web de www.infofamilialibre.com