Lunes, 25 Abril 2016 00:00

La profundidad de los sexos, por una mística de la carne

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Santo Tomás decía: “Más vale amar que conocer aquello que es más grande que nosotros”. Así, al conocer una cosa la calibramos con la medida de nuestro espíritu, de forma que si nos sobrepasa, queda disminuida. 

Fabrice Hadjadj, filósofo francés, afronta en su último libro publicado, la profundidad del hombre como ser creado sexuadamente. La oración bíblica: “Y Dios los creó varón y mujer” es el génesis de toda una reflexión filosófica sobre la profundidad del matrimonio, del sí exclusivo, fiel y abierto a la vida que conlleva y que nace en la realidad del hombre como ser sexuado. Son miles los libros escritos sobre el matrimonio, las relaciones conyugales, la apertura a la vida, la fidelidad, la paternidad responsable… desde distintas perspectivas, pero pocos desarrollan de manera tan profunda cómo la unión de la carne en el matrimonio es símbolo de una entrega completa que no puede realizarse en su totalidad sin ser previamente espiritual. 

Hadjadj parte de la afirmación del aquinate para demostrar cómo lo que es profundo, como es el otro, se conoce menos de lo que se ama, y cómo al amar y entregarse “el hombre, que fue hecho de barro, es modelado a partir del abrazo a imagen de aquel día que salió de los dedos de Dios”, dice el filósofo. Los problemas y cuestiones de la comunión conyugal, mucho más profunda que la unión, como ya decía san Juan Pablo II, son abordados desde la dimensión espiritual elevando la entrega al otro en un camino al cielo.

Profundo, teológico y espiritual, Hadjadj propone una renovada y profundísima visión de la comunión conyugal, del matrimonio, como una vocación al Amor con mayúscula.

Marta Oria de Rueda.

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