Jueves, 26 Mayo 2016 00:00

La oración fuente de Misericordia – Audiencia del Papa 25-05-2016

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Este miércoles el Santo Padre nos habla sobre la “Parábola de la viuda y el juez injusto”.

Jesús nos muestra siempre la necesidad de orar y nunca desfallecer. Hoy, para ello, nos habla con el ejemplo de la viuda. La viuda era una persona desvalida y sin defensor, peor aún así con su insistencia, consiguió obtener del juez injusto lo que necesitaba.

Nosotros tendríamos que parecernos más a esa viuda. Perseverar en nuestras oraciones, confiando totalmente en Dios. Así lo hizo Jesús en Getsemaní, oró confiando todo al corazón del Padre. No podemos esperar que Dios se amolde a nuestras peticiones, aunque esto puede hacer que nos desanimemos y nos cansemos. Sino que tenemos que ser perseverante y confiar en Él, pues Él nos dará lo que sea lo mejor para nosotros. Tampoco tenemos que olvidar que en ese momento que estemos orando, estamos teniendo una conversación con Dios, no siempre hay que pedir sino que se puede dar gracias por lo que uno tiene o porque el Señor te dio algo que pediste. Cada vez que oramos, nos unimos más a Él y Él siempre sale al encuentro de sus hijos lleno de amor misericordioso.

A continuación, el resumen de la audiencia del Papa. Para leer la versión completa pincha aquí.

"Queridos hermanos y hermanas:

En la parábola que hemos escuchado, Jesús nos indica la necesidad de orar siempre y sin desfallecer. Del ejemplo de la viuda, una persona desvalida y sin defensor, el Señor saca una enseñanza: si ella, con su insistencia, consiguió obtener de un juez injusto lo que necesitaba, cuánto más Dios, que es nuestro padre bueno y justo, hará justicia a los que se la pidan con perseverancia, y además lo hará sin tardar.

La perseverancia expresa una confianza que no se rinde ni se apaga. Como Jesús en Getsemaní, tenemos que orar confiándolo todo al corazón del Padre, sin pretender que Dios se amolde a nuestras exigencias, a nuestros modos o a nuestros tiempos, esto provoca cansancio o desánimo, porque nos parece que nuestras plegarias no son escuchadas. Si, como Jesús, confiamos todo a la voluntad del Padre, el objeto de nuestra oración pasa a un segundo plano, y se manifiesta lo verdaderamente importante: nuestra relación con él. Este es el efecto de la oración, transformar el deseo y modelarlo según la voluntad de Dios, aspirando sobre todo a la unión con él, que sale al encuentro de sus hijos lleno de amor misericordioso."

Soy madrileño pero llevo 13 años viviendo en Cardiff (Gales). Me casé el año pasado y somos papás de una niña. Trabajo en el departamento financiero de un hospital y estamos como locos por volvernos a España.