Martes, 03 Enero 2017 00:00

Animalismo, cinismo y últimos tiempos

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Las últimas estadísticas arrojan cifras alarmantes sobre caída de natalidad en los países del primer mundo, en particular en España; al tiempo crece exponencialmente el número de mascotas en los hogares.

El Ayuntamiento de Valencia ha creado una Concejalía de Bienestar Animal. Si, si, no es broma. No bienestar social, infantil, de la tercera edad, de los enfermos, sino “animal”.

El asunto empezó a parecerme preocupante cuando topé en mi trabajo con un expediente sancionador impuesto a musulmanes, por celebrar su ritual de sacrificio del cordero sin “aturdir” o emplear técnica digamos, anestésica o analgésica con el animal; y es que el propio rito musulmán lo impide: el animal ha de estar consciente, a tenor de su fe. Encontramos ya un conflicto entre la libertad religiosa y el tan traído “bienestar animal”. Por tanto no se trata de una moda o tendencia, sino de un camino perfectamente diseñado…¿por quién? ¿a dónde nos conduce?

La llamada “Carta de la Tierra”, documento elaborado en la sede de la ONU como declaración de principios, que no constituye sin embargo tratado ni norma internacional vinculante al no estar suscrita por los Estados, contiene entre sus postulados:

“7.e. Asegurar el acceso universal al cuidado de la salud que fomente la salud reproductiva y la reproducción responsable.

15.  Tratar a todos los seres vivientes con respeto y consideración:

a. Prevenir la crueldad contra los animales que se mantengan en las sociedades humanas y protegerlos del sufrimiento.

b. Proteger a los animales salvajes de métodos de caza, trampa y pesca, que les causen un sufrimiento extremo, prolongado o evitable.  

c. Evitar o eliminar, hasta donde sea posible, la toma o destrucción de especies por simple diversión, negligencia o desconocimiento”.

Pese a no ser vinculantes, han encontrado rápido eco en nuestras legislaciones: La llamada “Salud sexual y reproductiva” está regulada por Ley en España (Ley Organica 2/10), bajo cuyo eufemístico nombre se encubre el aborto libre y, por supuesto, el despedazamiento de la criatura sin anestesia ni analgesia de ningún tipo; curiosamente el feto o nasciturus, siendo sujeto de derechos civiles –garantías sucesorias, por ejemplo, arts. 959 y ss Código Civil- sin embargo no es merecedor de igual tratamiento piadoso que un cordero, o un perro.

El tema del sufrimiento o “angustia” animal, ha sido desarrollado en el marco de la Unión Europea por el Reglamento 1099/09 del Consejo: “La matanza puede provocar dolor, angustia, miedo u otras formas de sufrimiento a los animales, incluso en las mejores condiciones técnicas disponibles… El bienestar de los animales es un valor comunitario consagrado en el Protocolo nº 33 sobre la protección y el bienestar de los animales anejo al Tratado constitutivo de la Comunidad Europea”, afirma su Exposición de Motivos.

En España, está desarrollado por Ley autonómica.

Cínico, ¿no? La salud reproductiva y la reproducción responsable, pasan por la libre eliminación de las criaturas en gestación, sin adoptar medida alguna paliativa del dolor –parece que el estado de Utah, USA, ha adoptado una ley en ese sentido-. En cambio el animal es acreedor a evitación de dolor y sufrimiento, y su sacrificio ha de ser justificado, no libre.

La maldad intrínseca de la cuestión no se encuentra en la protección animal, que está muy bien, sino en los reiterados intentos de equiparar a los animales con el ser humano, a fin de acabar con la dignidad e intangibilidad de los hijos de Dios.

La antropología cristiana ha distinguido el concepto de “persona” (Divina, Angélica o Humana), del concepto de “individuo”, siendo tales las restantes criaturas. Los primeros gozan de alma inmortal, un valor propio e infinito; mientras que los segundos guardan valor en relación a la especie a que pertenecen (Jacques Maritain). Hay muchos intentos de socavar esta distinción. Pamela Mc Corduck dice “el hombre como especie no merece un tratamiento especial ni mayor consideración que otras especies”.

El Partido Animalista PACMA, lleva en su programa para las elecciones generales en 2016, la creación de una Fiscalía General contra el maltrato animal, formación de las Fuerzas de Seguridad del Estado en derechos de los animales, creación del Defensor de los Animales (como el Defensor del Pueblo, dependiente de las Cortes), conversión de los zoológicos en santuarios animales…

Esta equiparación permite el tratamiento del hombre como “individuo”, de modo que su valor lo sea en relación a la especie, a cuyo interés quedarían supeditados sus derechos individuales, pudiendo ser eliminado en caso de conflicto de intereses: aborto, eutanasia de menores, enfermos o incapaces, esterilización, etc.

En esta línea se encuentra también la ideología de género, a que tantas veces me he referido en este blog. Recientemente leí en la prensa acerca de un nuevo tratamiento contra las plagas de insectos en el arroz y otros cultivos: “confusión sexual”, se llama el invento. Con este método se elimina el insecto porque no se reproduce. ¿Es lo que están haciendo con el ser humano?

Todo al hilo de los tiempos que vivimos escribió San Pablo a los Romanos (Rom. 1,23-27)…”cambiaron la gloria de Dios por una representación de aves, de cuadrúpedos, de reptiles…, invirtieron las relaciones naturales por otras contra la naturaleza…”

Mi Blog "Hombre y Mujer los creó"

Soy madre de familia, licenciada en Derecho, magistrada, aficionada al atletismo, y católica "talibán", como todos los conversos, jaja. Laica del Hogar de la Madre.

Laura Alabau, es autora, editora y responsable del Blog Hombre y Mujer los creó, alojado en el espacio web de www.infofamilialibre.com