Lunes, 30 Noviembre -0001 00:00

La preeminencia del amor

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¿Por qué se enamoran las personas? La respuesta parece obvia, pero desde luego no lo es. Podremos decir que el amor expresa una atracción física y personal que dos personas sienten el uno por el otro. También que el enamoramiento es consecuencia de personas parecidas, desde edades parecidas, valores compartidos e incluso la autopercepción de la belleza.

Más veces de las que nos gustaría admitir, nos enamoramos de alguien que se parece a alguno de nuestros padres. 

Desde luego hay muchas cosas que no entendemos sobre el amor y hay mucho que es peculiar a las personas individuales y a cada pareja. Desde normas culturales hasta cuestiones históricas, la investigación científica sobre el amor no es sencilla. Sin embargo, resulta que hay una gran cantidad de ciencia acerca de por qué la gente se enamora que es a la vez extraña y bastante increíble.

Sí, he dicho bien, ciencia, y si no que se lo pregunten a Hannah Fry, que se doctoró en mecánica de fluidos y más tarde se puso a investigar patrones de comportamiento humanos en la University College London. Lo que nos pueden parecer campos muy alejados, tienen algo en común: las matemáticas. En su opinión, las matemáticas están presentes en todas las facetas de nuestra vida y ha escrito un libro para demostrarlo: The Mathematics of Love. En él indica que las matemáticas son, en última instancia, el estudio de los patrones. Y el amor –como casi todo lo que pasa en la vida– está lleno de patrones: desde el número de amantes que tenemos hasta cómo elegimos a quién escribir en un sitio de citas de Internet. En 2010, el matemático Peter Backus trató de averiguar cuántas mujeres podrían tener una cita con él. Para ello estableció una serie de patrones de selección: edad, estado civil, características físicas, etc., que le llevaron a descubrir que había 26 mujeres en el mundo con las que podría tener una cita. Evidentemente, si no hubiera sido tan exigente, habría podido elegir a muchas más mujeres.

Calcular el número de posibles parejas que cada persona puede encontrar, matemáticamente hablando, es un juego que sirve para poco y depende, por completo, de las chorradas que quieras poner como criba de selección. La mayoría pensamos que la mejor manera de enamorarse de alguien es llegar a conocerlo. Un investigador mostró esto haciendo que pares de extraños preguntaran unos a otros solo 36 preguntas en 45 minutos. Los resultados demostraron exactamente cómo la gente puede construir intimidad con casi todo el mundo en tanto y en cuanto lo intenten. La forma de conocer a alguien ha ido evolucionando en los últimos años. Ahora ya no se trata de acudir a un guateque, a la discoteca, al pub de turno o a las fiestas de facultad para encontrar pareja, sino tener disposición para ello. Desde luego, internet ha facilitado mucho las cosas a través de plataformas de citas rápidas o speed dating, de redes sociales... Los métodos para conocer a nuestra media naranja han evolucionado en los últimos tiempos a velocidad de vértigo, hasta el punto de lograr formas muy creativas. Sin embargo, no todos están predispuestos a enamorarse, más bien tienen verdadero pavor a hacerlo. Esto se conoce como la filofobia, una alteración del estado de ánimo que dificulta que una persona se enamore o se comprometa emocionalmente con otra.

Desear y amar a alguien no es la misma cosa. Aunque cuando amamos a alguien, sobre todo en los primeros años, también le deseamos, desear a alguien no implica amarle. Yo puedo desear o querer el móvil de mayor tecnología y cuando aparezca otro de mejores características, desecharlo. Pero no puedo pretender lo mismo con la persona que amo, porque si mi corazón siente amor incondicional por alguien, no puedo pretender dejarlo por alguien más joven, de mejor estado físico o que se exprese mejor. Por el contrario, busco siempre la oportunidad para que esa persona pueda progresar, y si tiene mal estado físico pueda mejorarlo; si se ha ido envejeciendo, me alegro porque lo ha hecho a mi lado; y si no se expresa bien, le enseño, nunca lo critico, porque yo lo único que deseo es que sea feliz y, lo que es “peor”, deseo que su felicidad sea conmigo o sin mí. Es la preeminencia del amor que el apóstol San Pablo nos enseña en su primera carta a los Corintios (1 Co 13): El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece. El amor todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. El amor nunca pasará. Las profecías perderán su razón de ser, callarán las lenguas y ya no servirá el saber más elevado. Y cuando llegue lo perfecto, lo que es limitado desaparecerá, pero el amor perdurará.

Mi Blog "Católicos en la sociedad actual"

Doctor Ingeniero Agrónomo (Economía y Sociología)
Sociólogo
Master Universitario en Exclusión Social, Integración y Ciudadanía
Vicepresidente de AGEA Valencia (ONG cultural)
Editor y responsable del Blog: José Antonio Puig Camps

José Antonio Puig es autor, editor y responsable del Blog Católicos en la sociedad actual, alojado en el espacio web de www.infofamilialibre.com