Sábado, 14 Marzo 2020 12:30

Vacuna tu fe contra el coronavirus

Escrito por

Muchos critican las medidas que han tomado los obispos en Italia, en conformidad con las normas dadas por el gobierno, al suspender todas las misas con fieles. Quien ha leído esas normas en su totalidad, comprende que el gobierno prohibió claramente la celebración de la misa con fieles, con la excepción de funerales y bodas, en un principio, y más tarde sin ninguna excepción. ¿Que no tenía derecho el gobierno de imponer tal cosa? En un estado de emergencia, da miedo cuánto poder el estado puede legítimamente tomar en sus manos. Otra cuestión distinta es si son justas las leyes que lo legitiman...

Los obispos podían haberse rebelado, claro está, pero se hubiesen arriesgado a ser denunciados. Creo, sin embargo, que la posible denuncia no fue lo único que los movió. Tuvieron que tener más realidades en cuenta. ¿Qué harías tú si fueses obispo y te constara que más de un sacerdote de tu diócesis tiene coronavirus y ha contagiado a fieles suyos antes de tener ningún síntoma? ¿Estarán contagiados más sacerdotes? No es tan sencillo. Espero con todo el corazón que ningún obispo más tome las mismas medidas, pero a la vez me cuido mucho de no juzgar ni condenar a estos obispos, que tienen un peso inmenso sobre sus hombros. Recemos por ellos.

No podemos perder de vista, sin embargo, la visión sobrenatural de la realidad. Santo Tomás afirma que: «el mínimo grado de gracia santificante vale más que todos los bienes del universo entero» (Ia IIae, q. 113, a.9, ad. 2). Es una aserción contundente. En este momento en el que los fieles están rodeados de peligros espirituales de desesperación, confusión, miedo y exceso de ocio, necesitan más que nunca unir su vida a la de Jesucristo en el santo sacrificio de la Misa. Si fuese la Misa una simple reunión de fieles para rezar y crecer juntos en amistad entre nosotros, harían muy bien en suspenderla. Pero si es lo que decimos que es, si es una verdadera necesidad espiritual, suspenderla es poner en grave peligro la vida espiritual de los fieles. La dispensa hace que no sea materia grave el no ir a misa, pero no puede proporcionar el alimento espiritual de la que están siendo privados los fieles. No los juzgo, pero tampoco los justifico, porque si intentase hacerlo, creo que caería en una falta de fe. 

El Papa Francisco ha afirmado: «¿Cómo podemos practicar el Evangelio sin tomar la energía necesaria para hacerlo, un domingo detrás del otro, de la fuente inagotable de la Eucaristía? No vamos a misa para dar algo a Dios, sino para recibir de Él de lo que de verdad tenemos necesidad. Nosotros, los cristianos, tenemos necesidad de participar en la Misa dominical porque solo con la gracia de Jesús, con su presencia viva en nosotros y entre nosotros, podemos poner en práctica su mandamiento, y así ser sus testigos creíbles» (Audiencia papal, Papa Francisco, 13 diciembre 2017).

No sabemos cómo se desarrollarán los acontecimientos. Los gobiernos se están preparando para lo peor, y en cierto sentido, creo que los católicos deben estar preparados espiritualmente para lo peor. Muchos fieles sencillos en estas tierras dan por hecho que, ya que no pueden ir a misa, su vida espiritual simplemente tiene que estar parada. La reacción acertada, sin embargo, es la contraria. Si nos quedamos sin misa y sin la oración comunitaria, tenemos que buscar sin cansarnos todos los medios posibles y legítimos para alimentar nuestra vida espiritual. Aunque no pueden participar en la misa, pueden pedir la comunión. Aunque no hay horarios establecidos para la confesión, la mayoría de los sacerdotes están disponibles para confesar. Aunque no hay eventos organizados de oración comunitaria, pueden acudir a la iglesia para rezar individualmente.

Si se llega al punto en el que estamos aquí en Italia—en el que uno no debe siquiera salir de su casa si no tiene una justificación, y por eso mismo no puede recibir los sacramentos—los fieles deben tratar de cuidar su vida espiritual en casa, como en tiempos de persecución: rosario en familia, liturgia de las horas...

Esta gráfica informativa es un resumen de cómo vacunar tu fe contra el coronavirus si terminas en una zona de riesgo. 

Hna. Kristin María Tenreiro, SHM

 corona2

En este autor se agrupa a todos los colaboradores que escriben y colaboran con su experiencia y conocimiento para enriquecer la web.