Viernes, 14 Agosto 2020 00:00

Tú eres mi fortaleza

Escrito por

Querido Dios:

De nuevo me he despertado a las cuatro de la mañana. Me resulta imposible dormir de nuevo. ¿Por qué? y ¿para qué?

Veo que en la noche, en el silencio, escucho mejor tu voz. Te siento más cercano y me invitas a escribir, que es lo que me estás pidiendo. Pero también experimento el cansancio y el malestar que me produce el dormir tan poco. Todos me dicen el daño que esto me puede hacer, pero Tú eres mi Fortaleza, aunque experimento mi debilidad. ¡Ayúdame en esta realidad!

El Salmo de hoy, el Salmo 41, que tanto me llega, expresa el deseo y la necesidad de mi alma: “Como busca la cierva corrientes de agua, así mi alma te busca a Ti, Dios mío; tiene sed del Dios vivo: ¿Cuándo entraré a ver el Rosto de Dios?”.

Este tiempo Pascual, camino de Pentecostés con la Venida del Espíritu Santo, tocó mi mente y mi corazón para que lo anunciara. Como dice el Papa Francisco: lo más importante del cristiano es la oración y dar testimonio.

¡Estoy dispuesta, Señor!, aún sabiendo que me va a acarrear persecución, ante los acontecimientos que están sucediendo, ya que «nadie es profeta en su tierra» (Lucas 4,24).

Como sabes, el chico que mató a Juanito, a través de un programa restaurativo en la cárcel de Morón, ha solicitado pedir perdón a sus familiares. Ya ha comenzado el proceso (que está cerca), ya que él tiene mucha necesidad de hacerlo públicamente. Nosotros estamos dispuestos, mis hijos no sé. Esto va a traer consigo mucha tribulación, pero «hay más alegría en el Cielo por un pecador que se convierte que por noventa y nueve justos» (Lc.15, 7), dice el Señor. Estoy consolada por su actitud, ya que la marcha de Juan está produciendo mucho fruto en él, a través del perdón de Dios.

Dice el Benedictus:

“A ti niño, te llamarán profeta del Altísimo, porque irás delante del Señor a preparar sus caminos, anunciando a su pueblo la salvación, el perdón de sus pecados.

Por la entrañable misericordia de nuestro Dios, nos visitará el sol que nace de lo alto, para iluminar a los que viven en tinieblas y en sombra de muerte, para guiar nuestros pasos por el camino de la paz”.

Siento esta llamada de anunciarlo a Él. Me la ha confirmado el Evangelio de San Marcos que he abierto al azar, después de hacer Laudes. Marcos 2:

       “Mira, envío mi mensajero delante de ti,

       el que ha de preparar tu camino.

       Voz del que clama en el desierto.

       Preparad el camino del Señor,

       Enderezad sus sendas".

Tengo claro que solo soy la voz y anuncio de la Palabra, que es la que tiene el poder de salvar y sanar nuestras heridas por el pecado, y darnos una nueva naturaleza.

¡Necesito tanto la oración! Sin ella no podría dar testimonio.

El Papa Francisco habla también mucho del peligro de la mundanidad, unida al demonio y a la carne.

En mi vida tengo muy presente a estos tres enemigos del alma, cuyo fin es separarla del amor de Dios, para que no se le dé gloria al Señor. Tengo que estar vigilante ante estas tentaciones, ya que el Espíritu es fuerte pero la carne es débil, y que, aunque tengo las primicias de esta experiencia de Vida Eterna, no vivo por mi carne la plenitud de este Espíritu Santo. Deseo que este nuevo Pentecostés venga a mi vida con fuerza; arrastrando todo lo viejo de este año, y como la cierva, pueda calmar mi sed, bebiendo de estas corrientes de agua que saltan hasta la Vida Eterna.

Rezad por mí para que pueda dar testimonio de Jesucristo en esta nueva experiencia, que es de consuelo, pero también de dolor.

reyesReyes Sánchez vivió una de las experiencias más dolorosas que una madre puede sufrir. Su hijo Juan, a los 19 años, murió defendiendo a un amigo durante la Feria de Sevilla. A la luz de lo que vivió en esos momentos, escribe hoy.