Martes, 22 Junio 2021 00:00

A mi Madre

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A mi Madre…

De Ntra. Madre se ha escrito mucho, yo diría que océanos de tinta; aunque…  ¡¡nunca se escribirá lo suficiente!!

Te pido perdón Madre, por atreverme a suponer lo que sientes, porque creo que más que tus hijos alaben tu Belleza en poesía y palabras grandilocuentes, lo que verdaderamente quieres es que de una vez te escuchemos y te obedezcamos, ¿verdad, Madre?

Jesús les decía a los discípulos: “Muchas cosas me quedan por deciros, pero no podéis cargar con ellas por ahora” (Jn,16,12). En el cielo saben cómo alimentarnos, nos van dando de a poquitos, como se introducen los alimentos a un bebé…, y ya sabemos el tiempo cómo funciona para ellos, pueden pasar siglos para nosotros.  

Juan Pablo II dijo: “María, aunque concebida y nacida sin mancha de pecado, participó de una manera maravillosa en los sufrimientos de su divino Hijo, para poder ser la Corredentora de la humanidad (8-9-1982). ¡No me imagino la redención del ser humano sin ti, Madre! 

Desde el primer “Sí” que le diste al Padre, porque durante toda tu vida tuviste que dar muchísimos “Sí”. El Padre como buen pedagogo, nos enseñó primero con Adán y Eva, lo que no tenemos que hacer, y después… contigo, Mamá, y con tu Santísimo Hijo, el modelo de peregrino por la Tierra, con los pies bien plantados en ella, y  con los ojos del corazón fijos en el cielo, mostrándonos: “que la Felicidad se encuentra en hacer siempre la voluntad del Padre”.

(Una imagen de esto me recuerda a las niñas en Garabandal, andando hacia delante, hacia atrás, corriendo cuesta arriba, cuesta abajo, sorteando pedruscos, casi volando).

Ntra. Madre, en su Inmaculada Concepción, recibió a lo más Hermoso del Universo en su seno. Al Amor de los Amores ¡Bendito sea el Señor! Indudablemente ¡¡inundaría su vida de Amor!! caminando feliz y confiada, haciendo la voluntad de Dios; pero…, también como su Santísimo Hijo cargó con una pesada cruz, cruz invisible con los ojos del cuerpo, pero…, ¡una gran cruz!

Tuvo que afrontar en silencio el gran misterio que Dios había realizado en Ella: concibió por obra del Espíritu Santo. ¿Qué pensaría José? Pero Ella, creyó. ¡¡No hay Fe más impresionante para mí que la de Ntra. Madre!! Esa espada profetizada por Simeón, comenzó a clavarse en su preciosísimo y puro corazón. 

Dios eligió nacer en la humildad, ¡¡cómo se ensañaría el enemigo diciéndole: que la habían engañado, y ni siquiera se había dado cuenta, que ni merecía estar en el pueblo para tener a su Hijo. Digna tan sólo de dar a luz en el arrabal, en un establo, junto a las bestias; o cómo se ensañaría ante  la horrible muerte de aquellos niños inocentes. La huida precipitada a Egipto como si fueran malhechores. La vida como emigrantes en un país extranjero debió ser dura. El Padre no libró a la Sagrada familia de dificultades, de pobrezas, de incomodidades; durante toda su vida la preparó para sufrir sin desesperación la Pasión de su Amado Hijo, Ntro. Señor.

Era necesaria la presencia fuerte y poderosa de la Madre en la Vía dolorosa, al lado de su Hijo Divino, acompañándolo hasta el calvario, consciente de que el enemigo lo martirizaría hasta el último aliento de su preciosa vida. ¿Quién podrá dudar, Madre, de que eres corredentora?

Nuestro Padre siempre nos sorprende a todos, nadie se libra de esto, pues… las cosas no son como uno quisiera que fueran, o como uno cree que deben ser.

Ntra. Madre no recibió en su cuerpo golpes, o latigazos como los que su Santísimo Hijo recibió atado a la columna, sino en su alma, haciendo mella en su corazón, como la gota constante horada la piedra, como decía San Isidoro de Sevilla.

La Belleza sobre todas las bellezas que yo quiero resaltar de Ntra Madre es “la maestría de Fe y de Esperanza”, sorda ante los ataques del mundo, el demonio y la carne.

Esa cruz invisible, a veces… el Padre nos la deja llevar, tal vez para mostrarnos ¡¡cuán grande es nuestra debilidad!! Y cuán necesario es que pidamos esa bendita fortaleza de espíritu, cuerpo y mente que adornaron a Ntra. Madre.

El Papa Francisco nos invitó durante el mes de mayo a rezar el Rosario para pedir por el fin de la pandemia. ¡Maravillosa iniciativa desde luego, a la que me apunté sin dudar!; pero… Ntra Madre lleva pidiendo Oraciones desde siempre, y baja del cielo una y otra vez para recordárnoslo.

No nos dice nada nuevo, pues ya está todo dicho. Su Santísimo Hijo lo enseñó: “Yo soy el camino, la Verdad, y la Vida” (Jn, 14, 5-6). Le ruego a Dios cada día que nos cure la sordera, la ceguera, el orgullo, la soberbia que se expresa así: "¿Cómo vamos a creer a una Madre que le pide oración y penitencia a unos niños? ¡¡a unos niños!!".

Si la Iglesia se convierte en una Madre poco exigente, tendrá unos hijos blanditos, débiles, sin capacidad de sufrimiento.

Ntra. Madre en Fátima no les dijo a los niños: “quitaos la cuerda de la cintura”, no. Sólo les dijo que descansaran de noche. Ntra. Madre en Medjugorje no sólo dice rezad un Rosario en el mes de mayo, no. Dice: rezad las cuatro partes del Rosario cada día, y no nos sugiere ayunar en miércoles de ceniza y viernes Santo, solamente. No. Nos pide ayunar dos veces en la semana, miércoles y viernes; así nos quiere Ntra Madre: generosos en la entrega a Dios, como Ella lo fue. Podemos pedir a Dios la gracia de poder hacer más penitencia. 

Siento su sufrimiento cuando escuchamos incluso a algunos pastores decir: “este mensaje es insoportable, anclado en la Edad Media, y no tiene en cuenta que la sociedad evoluciona”; sin embargo…, poco a poco, se va aceptando el culto que se le da al cuerpo: las horas de gimnasio, los sacrificios en las dietas para adelgazar, los elixires de juventud y las cremas faciales compuestas de restos de bebes abortados.  ¡¡Esta sociedad está muy enferma, ya está adiestrada para ver lo malo como bueno, y lo bueno como malo!!

Pues…aunque seamos pocos, ¡¡gritémoslo con fuerza!!: 

¡¡Queremos tener a Ntra. Madre como Maestra personal y parecernos cada día más a Ella!!

Pidámosle al Espíritu Santo nos conceda la Gracia de estimular la mirada del corazón, y la imaginación para rezar el Rosario, no sólo para pedir, (como hacemos ahora, por el fin de la pandemia, tan importante y tan necesario);  sino para acompañarla, y recorrer con Ella, cada momento de su vida, y la de Ntro. Señor Jesucristo; ¡¡para dar Gracias y Alabar a Ntro. Dios!! 

Ntra. Madre ya no sabe cómo decirnos lo que debe ser prioridad en nuestra vida,  en primer lugar:  ¡¡Llenarnos diariamente de Dios en la Eucaristía!!,  ¡¡Adorarlo en silencio ante el sagrario, Adorarlo con Cantos y Alabanzas!!, mortificar al cuerpo tirano, que como niño mimado, insiste en pedirnos más y más…, es necesario ponerlo en su lugar, el alma va delante…, él, detrás:  con sacrificios, penitencias, ayunos, Oración, con mucha Oración. Es la única manera de enfrentar al mal, que diariamente también y sin piedad, tratarán de disuadirnos y confundirnos sobre lo que hemos de hacer.

Ya es hora de visualizar la promesa de Ntra. Madre: ¡¡El triunfo de su Inmaculado corazón!!

Centrarnos en el camino de Santidad que cada uno ha de recorrer, donde quiera que esté, para que la Tierra se llene de la LUZ de los hijos de Dios, (luz que el mal no podrá soportar, y a sí mismo se destruirá) y volveremos a ser lo que éramos cuando el Padre nos creó. 

Se nos olvida que ya estamos viviendo en la Eternidad, se nos olvida que cuando terminemos nuestra labor aquí en la tierra, volveremos a casa ¡¡donde nos esperan, nos esperan!!… como decía el P. Henry.

¡¡Me muero de ganas por saber las aventuras y los nuevos trabajos que el Padre nos dará cuando volvamos a casa!!

¡Sagrado Corazón de Jesús, en vos confío!

¡Ntra Señora del Carmen, Reina y Madre nuestra, bendice ntro. Hogar!

Zenaida Fernández

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