P. Félix López

P. Félix López

Mi blog “El plan de Dios sobre la familia“

Pertenezco a los Siervos del Hogar de la Madre desde su fundación en 1990, soy sacerdote desde hace 21 años, licenciado en Farmacia por la Universidad Complutense de Madrid y Doctor en Teología Dogmática por la Universidad de la Santa Cruz en Roma. Me dedico especialmente al apostolado con los laicos y a predicar retiros a jóvenes y adultos.

Félix López, es autor, editor y responsable del Blog El plan de Dios sobre la familia, alojado en el espacio web de www.infofamilialibre.com 

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Espiritualidad conyugal

El término espiritualidad conyugal es relativamente nuevo. De hecho, no es hasta el siglo XX cuando el Magisterio de la Iglesia empieza a enunciarlo como tal aunque, en realidad, es un concepto tan antiguo como el mismo sacramento del matrimonio: Si todos los fieles han recibido de Dios la vocación universal a la santidad, es lógico que no solo los consagrados cuenten con su propia espiritualidad, sino que también los esposos tengan una espiritualidad peculiar de su vocación particular. 

¿Por qué mantener el celibato en la Iglesia?

No deja de ser llamativo que cada cierto tiempo reaparezcan en la opinión pública, en los medios de comunicación y, a veces, dentro de la misma Iglesia, críticas o dificultades contra el celibato sacerdotal. A nivel teórico, creo que desde el Magisterio, se han dado razones de peso para responder a todas las objeciones que, de forma reiterativa, se han propuesto a la práctica del celibato. Y a nivel práctico, la mejor defensa del celibato es la experiencia cotidiana de miles de sacerdotes que han vivido y viven su celibato con alegría, con fe, con entusiasmo.

Gracia y sexualidad

La sexualidad humana es un don dado por Dios al hombre como expresión mutua de amor entre los esposos y dirigida a la prolongación de su amor en los hijos. Al comienzo de la creación, Dios manifiesta su designio: “dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne” (Gen 2, 24). Si bien la expresión “una sola carne” significa todos los ámbitos en que los esposos se hacen una sola realidad, una unidad, es obvio que incluye también la dimensión sexual. Desde sus comienzos, la Iglesia ha tenido que evangelizar la sexualidad protegiéndola por un lado de la banalización que hacía de ella el paganismo y, por otro, defendiéndola de visiones maniqueas y gnósticas que reprobaban la sexualidad como algo propio de la materia e indigno del hombre espiritual. A paganos y maniqueos tuvo que presentar la Iglesia la belleza y bondad de la sexualidad humana en el matrimonio, unida a la castidad y al pudor cristianos.

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