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Como evitar el fracaso en secundaria: orden, hábito de estudio y metodología

Lo necesario para aprobar en la educación primaria es diferente de lo necesario para la educación secundaria. Cuando las capacidades intelectuales de un alumno son bastante altas, es posible que sean suficientes para “tirar adelante” en primaria. Sin embargo, la entrada en la escuela secundaria marca un cambio importante.

¿Por qué alumnos buenos en primaria llegan a fracasar en primero o segundo de secundaria?, ¿qué se exige en secundaria que puede derrumbar a un alumno llevándolo al fracaso académico y, a veces, familiar?  La respuesta es relativamente sencilla: orden mental, hábito de estudio, metodología adecuada.

Estos aspectos son fundamentales para el estudio por lo siguiente. El orden mental es necesario porque suele reflejarse en todo nuestro comportamiento. Un alumno que no tiene orden en su mente difícilmente podrá ordenarse a sí mismo hacia la tarea del estudio, es decir, sin el orden no hay estudio. Este orden no se crea de la noche a la mañana cuando se necesite, sino que es una virtud en la que los padres deben educar a los hijos desde muy pequeños mediante su propio ejemplo, con límites y normas adecuados a la edad (y ¡atención!: si la edad cambia, los límites también), enseñándoles a buscar lo que es bueno, más que lo que es apetecible (a veces coincide, a veces no), educándoles en el orden exterior para que éste estructure su forma de pensar y actuar en modo también ordenado: orden en la casa, en su cuarto, en su alimentación, en sus horarios, en su vestir, en sus gastos, en su forma de expresarse verbalmente (turnos de palabra, exposición estructurada de los conceptos, etc.).

Además del orden mental, es indispensable tener un hábito de estudio, es decir, la costumbre de estar estudiando un tiempo adecuado diario con puntualidad y constancia. No se trata, entonces, de una obligación externa por parte de los padres, sino un proceso de asimilación de la costumbre que con el tiempo se hace propia y placentera. Por eso Santo Tomás dijo que “lo acostumbrado se hace deleitable en cuanto llega a ser natural” , es decir la costumbre viene a ser como una segunda naturaleza para el hombre . El estudiante tiene que aprender a hacer del estudio algo natural y bueno. Si le horroriza el estudio en casa o en el colegio, estudiará por las notas, por miedo, por rivalidad, pero será muy complicado que llegue a comprender la verdad de las cosas cuando esta verdad esté oculta en lo complejo, a ser reflexivo, y a desarrollar todas las virtudes necesarias para actuar según la recta razón, es decir, prudentemente, en todas las ocasiones. El pensamiento en el hombre, como lenguaje que es, es innato, pero no es automático y debe de ser entrenado, como la lectura, la escritura y el cálculo.

Finalmente, aún teniendo orden mental y familiar y un hábito de estudio adecuado, se precisa de una metodología de estudio adecuada. La mayoría de los alumnos presentan serias dificultades para abstraer las ideas esenciales y reflexionar sobre las mismas haciéndolas suyas. Por no hablar de la enorme incapacidad para exponer lo que puedan haber estudiado. Para esto, es fundamental un correcto análisis del texto o de la exposición del profesor, algo que implica, entre otras cosas, atención y memoria, es decir, funciones ejecutivas muy dependientes del interés y la motivación. Así, también se precisa de una capacidad de asimilar el contenido mediante reflexión y análisis deductivo-inductivo. Si estas capacidades están desarrolladas, es necesaria además la capacidad para organizar todo lo aprendido, memorizarlo a largo plazo y saberlo exponer estructuradamente. Queda evidente que la adquisición de todas estas habilidades, si bien están en parte sujetas a las capacidades intelectuales innatas de cada persona, implican un tiempo, un trabajo, un esfuerzo y una razón. El tiempo no suele ser un problema, pues no depende del hombre, el trabajo y el esfuerzo lo pone el estudiante con la ayuda de sus padres, pero la razón es una semilla que los padres deben de sembrar en sus hijos y regarla todos los días con ánimos, cariño, dedicación, buenos criterios, y siendo un ejemplo. Esto necesita de tiempo juntos, estabilidad en la familia, diálogo, orden familiar e incluso normalidad. Es muy difícil crecer en un ambiente desordenado, incongruente, caótico y contradictorio. La razón del estudio, es decir, del saber, está vinculada con la razón de vida. Y como en el principio de nuestro actuar está siempre el fin, es necesario saber a donde queremos llegar antes de ponernos en marcha, algo que los alumnos, cuando estudian, muchas veces no tienen presente. El Santo Doctor lo explica así: 

“Dentro de los fines se distinguen dos órdenes: el orden de la intención y el orden de la ejecución, y en ambos debe haber algo que sea primero. Lo primero en el orden de la intención es como el principio que mueve al apetito; por eso, si se quita el principio, el apetito permanece inmóvil. La acción comienza a partir de lo que es primero en la ejecución, por eso nadie comienza a hacer algo si se suprime este principio. El principio de la intención es el último fin, y el principio de la ejecución es la primera de las cosas que se ordenan al fin. Así, pues, por ambas partes es imposible un proceso al infinito, porque, si no hubiera último fin, no habría apetencia de nada, ni se llevaría a cabo acción alguna, ni tampoco reposaría la intención del agente”.  

Este último fin es el que los padres deben transmitir a sus hijos para que se sientan movidos hacia el verdadero estudio. Esto es fundamental para conseguir una verdadera implicación en el estudio y, por medio de éste y de lo que conlleva, a la razón de ser de todas las cosas, es decir, la verdad.

En definitiva, es muy importante un buen ambiente familiar que ordene la mente del estudiante ya desde la educación primaria, unos hábitos de estudio que le preparen para enfrentarse a la exigencia de secundaria (mental, actitudinal y social) y, finalmente, una metodología capaz de organizarle el estudio y la asimilación de unos conocimientos que le lleven a sentirse activo y vivo en el mundo del aprendizaje y en todos los aspectos de la vida.

Diego Cazzola

Mi Blog "Psicología y Educación" 

Psicólogo orientador, doctorando en Filosofía antropológica en la UNAV y máster en pastoral familiar por el Inst. Pontificio Juan Pablo II. Padre felizmente casado y con 3 hijos, es catequista y monitor de educación afectivo sexual (Aprendamos a Amar y Teen Star), así como formador de padres y profesores, impartiendo cursos sobre familia, matrimonio, antropología, psicología, afectividad y relaciones personales. Colabora con el COF de Getafe, la organización de los congresos de la Fundación Educatio Servanda, la Asociación de campamentos diocesanos de Llambrión y es fundador de la Metodología de Estudio MdE 360º, así como de la plataforma AyunoXti.

Diego Cazzola es autor, editor y responsable del Blog Psicología y Educación, alojado en el espacio web de www.infofamilialibre.com

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