Del piropo al absurdo

En verano, mientras estoy trajinando por la casa, me gusta escuchar zarzuela. Hoy he elegido “La del Manojo de Rosas” (1934) del Maestro Sorozábal:

Agosto 16, 2018 by Alberto Cañas

Hijos que estorban

Es tiempo de descansar, “desconectar”, relajarse, pero, lo siento, yo quiero denunciar. Denunciar el egoísmo, la estupidez y la necedad de una sociedad que ha decidido...

Agosto 8, 2018 by Mercedes Lucas

La lección de la muerte

Sabemos que la muerte pone fin a la vida. Sabemos que la muerte es el final común de todo ser viviente, aunque vivamos de espaldas...

Julio 6, 2018 by José Antonio Puig Camps

Recetas y trucos

Humus

Hoy, la receta en inglés viene de Nancy Rodríguez. Nos va a enseñar a hacer humus.

Recomendamos

¡Qué bello es vivir!

Dentro de la programación navideña de las cadenas televisivas, se ha convertido en tradicional encontrar una tarde de cine en...

Los cristianos de Irak quieren regresar a sus hogares destruidos por Daesh

“Estábamos en casa, era las 10 de mañana, cuando oímos un ruido enorme. Todos nos asustamos mucho. A los pocos minutos se corrió la voz en todo el pueblo. El Daesh estaba a las puertas de Qaraqosh; habían lanzado una bomba que acababa de matar a nuestra vecina Nadia”. Así narra el padre Naim Shoshandy el “día negro de los cristianos de Irak”. El 6 de agosto de 2014 fue una larga pesadilla para la pequeña comunidad cristiana del norte de Irak. Hasta 120.000 personas tuvieron que huir de una decena de pueblos de la Llanura de Nínive, cerca de la ciudad de Mosul. 

La libertad crucificada: el padre Mourad, secuestrado por Daesh en Siria

El 21 de mayo de 2015, un grupo de hombres enmascarados y armados invadieron el monasterio de Mar Elian, en Al Qariatain, Siria. El padre Jaques Mourad era el responsable del mismo. Fue tomado como rehén inmediatamente, junto a Boutros, un postulante del convento. Permanecieron detenidos durante cuatro días en un vehículo en pleno desierto y luego fueron llevados a Raqqa, capital del Daesh en Siria, donde fueron encerraron en un baño. Pese a todo, hoy el padre Mourad afirma frente al equipo de Ayuda a la Iglesia Necesitada en España: “Mi cautiverio ha sido un momento de gracia, he vivido la auténtica libertad”.

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