La lección de la muerte

Sabemos que la muerte pone fin a la vida. Sabemos que la muerte es el final común de todo ser viviente, aunque vivamos de espaldas a ella. Un final que no es aceptado por todos de la misma manera. La pérdida producida por la muerte es siempre dolorosa. Sobrellevar la...

Julio 6, 2018 by José Antonio Puig Camps

Ana y el aborto

Ana, ¿cómo contestarte a tu correo electrónico sin entristecerte? Ya sé que me comentas que Alicia se había enamorado de un chico. ¡Y locamente! Y...

Julio 3, 2018 by Francisco Baena

La fe compañera de vida

El pasado 21 de abril se celebró en el colegio La Purísima de Madrid la II Jornada Diocesana de Personas con Discapacidad, con el lema...

Julio 2, 2018 by InfoFamiliaLibre

Recetas y trucos

Humus

Hoy, la receta en inglés viene de Nancy Rodríguez. Nos va a enseñar a hacer humus.

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Dentro de la programación navideña de las cadenas televisivas, se ha convertido en tradicional encontrar una tarde de cine en...

Los cristianos de Irak quieren regresar a sus hogares destruidos por Daesh

“Estábamos en casa, era las 10 de mañana, cuando oímos un ruido enorme. Todos nos asustamos mucho. A los pocos minutos se corrió la voz en todo el pueblo. El Daesh estaba a las puertas de Qaraqosh; habían lanzado una bomba que acababa de matar a nuestra vecina Nadia”. Así narra el padre Naim Shoshandy el “día negro de los cristianos de Irak”. El 6 de agosto de 2014 fue una larga pesadilla para la pequeña comunidad cristiana del norte de Irak. Hasta 120.000 personas tuvieron que huir de una decena de pueblos de la Llanura de Nínive, cerca de la ciudad de Mosul. 

La libertad crucificada: el padre Mourad, secuestrado por Daesh en Siria

El 21 de mayo de 2015, un grupo de hombres enmascarados y armados invadieron el monasterio de Mar Elian, en Al Qariatain, Siria. El padre Jaques Mourad era el responsable del mismo. Fue tomado como rehén inmediatamente, junto a Boutros, un postulante del convento. Permanecieron detenidos durante cuatro días en un vehículo en pleno desierto y luego fueron llevados a Raqqa, capital del Daesh en Siria, donde fueron encerraron en un baño. Pese a todo, hoy el padre Mourad afirma frente al equipo de Ayuda a la Iglesia Necesitada en España: “Mi cautiverio ha sido un momento de gracia, he vivido la auténtica libertad”.