Javier Gonzalez

Soy madrileño pero llevo 13 años viviendo en Cardiff (Gales). Me casé el año pasado y somos papás de una niña. Trabajo en el departamento financiero de un hospital y estamos como locos por volvernos a España.

Este miércoles el Santo Padre nos habla sobre el milagro que hizo acercándose a Jericó. Devolvió la visión a un ciego que mendigaba en la orilla del camino.

El ciego puede simbolizar muchas personas de nuestra sociedad que de alguna manera u otra son discriminadas y rechazadas. Muchos de nosotros nos volvemos ciegos y sordos al ver a nuestros propios hermanos necesitados. Nuestro corazón se endurece con tanta violencia, desgracias y miserias... con las que convivimos en nuestro día a día que finalmente nos hace incapaces de sentir compasión por los demás. No dejemos que nuestro corazón se convierta en un corazón de piedra.

Este miércoles el Santo Padre nos habla sobre la “Parábola de la viuda y el juez injusto”.

Jesús nos muestra siempre la necesidad de orar y nunca desfallecer. Hoy, para ello, nos habla con el ejemplo de la viuda. La viuda era una persona desvalida y sin defensor, peor aún así con su insistencia, consiguió obtener del juez injusto lo que necesitaba.

Este miércoles el Santo Padre nos habla sobre la forma de vivir del hombre rico y el hombre pobre. Para ello, nos cuenta la parábola del rico epulón y el pobre Lázaro.

Había una distancia muy grande entre ambos pues uno vivía una vida de lujo y derroche, en cambio el otro, vivía en la más absoluta indigencia. El problema fue que el hombre rico, aun siendo llamado constantemente a la conversión, no ayudó al prójimo.

Este miércoles el Santo Padre nos habla sobre la parábola del Padre misericordioso. Nos explica la lógica de la misericordia del padre, la que todos nosotros debemos tener, y la lógica de los dos hijos, la que muchas veces nosotros tenemos.

El hijo menor piensa que tiene que ser castigado por sus pecados. ¿Cuántas veces no nos hemos sentido los más pecadores y las peores personas del mundo? ¿Cuántas veces hemos hecho algo malo? ¿Cuántas veces pensamos que tendríamos que recibir un castigo peor que el recibido?