Javier Ros

Javier Ros

Mi blog "Familia, ¡sé lo que eres!"

Nací en Valencia (España) en 1972, estoy casado y soy padre de 5 hijos. Junto con esta tarea fundamental, que es mi familia, soy profesor en la Universidad Católica de Valencia “San Vicente Mártir” y en el Instituto Pontificio Juan Pablo II (sección española), así como profesor en la Escolanía de Ntra. Sra. De los Desamparados de Valencia.

Siendo importantes el doctorado en Sociología, la licenciatura en Geografía e Historia y la diplomatura en Ciencias Religiosas, el máster en Ciencias del matrimonio y la familia del Pontificio Instituto Juan Pablo II ha sido la pieza clave en mi formación. Desde la perspectiva de familia se abre un campo interesantísimo y urgente en la construcción de una sociedad más humana y una Iglesia más cercana.

Javier Ros Codoñer es autor, editor y responsable del Blog Familia, ¡sé lo que eres!, alojado en el espacio web de www.infofamilialibre.com 

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Quien se sorprende, aprende

Hablábamos hace poco de la gran importancia que tienen el asombro y la sorpresa para el desarrollo personal y social. Sin ellos se hacen imposibles las preguntas por el propio ser y los elementos decisivos que llevan a buscar respuestas, a luchar por metas en la vida y, sobre todo, a vivir en el ámbito de los dones recibidos.

Somos novios... ¿en serio?

Son muchas las ocasiones en que se vive muy de cerca la ruptura de un matrimonio y en ocasiones no nos es fácil descubrir sus causas. El divorcio, ese que a finales de los 70 parecía que nunca iba a llegar a España, actualmente lo vivimos con total normalidad social.

En el principio fue la sorpresa

Cada día nos encontramos con nuevos retos digitales: esa conexión nueva más potente y rápida con mayor capacidad de datos, con la versión siguiente del gadget de turno o con increíbles posibilidades de acceder a novedosos contenidos de lo más variopinto. Se ha disparado la posibilidad de escudriñar cualquier cosa que se nos ocurra, hacer recorridos virtuales por diversos museos del mundo así como la macro capacidad de gestión de la información, el Big data, que se introduce constantemente en nuestras vidas por tantas pantallas y que configura la publicidad que recibimos, los recorridos urbanos menos congestionados o la comida que deberías hacer hoy.

¡Qué animalada!

Me he dado cuenta últimamente de que es más habitual de lo que pensaba nombrar a los animales, especialmente a los de raza canina, con nombres familiares. De este modo, a la caniche se le llama hija y, a continuación, adquiere las posiciones relativas de todo el sistema de parentesco: es hermana, sobrina… Pero no sólo nos encontramos a sus dueños colocando a la mascota en el espacio de las relaciones familiares sino que el resto de la familia extensa en no pocas ocasiones también entra en el juego.

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