10 consejos para tener un matrimonio centrado en Cristo

Hoy os voy a hablar sobre el blog de un matrimonio católico. En una de sus entradas, ella nos da una lista de 10 consejos para tener un matrimonio centrado en Cristo. El blog se llama Simply Clarke (pincha aquí para verlo) y lo escribe una mujer llamada Marquis Clarke.

Nos cuenta que desde el primer día de su relación querían un matrimonio centrado en Cristo, y sabían que  Dios tiene un plan perfecto para el matrimonio. Quizá suena carca, obsoleto, antiguo, pasado de moda…

La verdad es que la Biblia nos cuenta que Dios es el mismo hoy, ayer,  siempre… Como dice el Gloria: “como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos”. Dios creó el matrimonio perfecto, porque Él es perfecto. Su sabiduría y entendimiento es mucho más profundo de lo que nunca nosotros podremos imaginar. Él lo compartió con nosotros a través de Su Palabra. Nos dio una guía para nuestras vidas y matrimonios.

Estos son los 10 consejos que nos proponen:

1. Sed los mejores amigos.

Cuando os conocisteis empezasteis como amigos. Fuisteis amigos en el noviazgo y ahora en el matrimonio seguís siendo amigos. Tenéis que ser siempre los mejores amigos. Tenéis que ser la persona con la que llorar y celebrar, a la primera que le contéis las cosas, tener confianza ciega el uno con el otro, divertíos juntos y ayudaos. Tenéis que ser el fan número 1 de vuestro cónyuge.

Valen más dos juntos que uno solo, porque es mayor la recompensa del esfuerzo.
Si caen, uno levanta a su compañero; pero ¡pobre del que está solo y se cae, sin tener a nadie que lo levante! – Eclesiásticos 4:9-10

2. Haced el tonto juntos.

Marquis nos dice que los mejores momentos en su vida han sido haciendo el ridículo con su marido. Y tiene razón. Cuando nos volvemos locos, hacemos el tonto, nos reímos de nosotros mismos y con los demás… acabamos riéndonos a carcajadas y eso nos hace sentir muy bien. El compartir ese momento con tu cónyuge, e incluso con tu familia, hará que os unáis mucho más y no sintáis vergüenza por las cosas que hacéis.

Bendita sea tu fuente, y encuentra tu alegría en la mujer de tu juventud – Proverbios 5:18

3.  Aprecia a tu cónyuge.

Es tan fácil volverse negativo y solo ver cosas que te molestan o que podría mejorar tu cónyuge… También la confianza hace que siempre lo paguemos con nuestro cónyuge aunque no tenga la culpa. Siempre es mejor que nos fijemos en las cosas buenas, aunque algunas veces nos cueste la vida, y dar gracias por las cosas que hace el otro por ti: hacer la cena aunque este cansado, plancharte las camisas, hacer tu comida favorita, llevarse a los niños para que tengas un poco de tranquilidad… Si os sentáis y os ponéis a pensar, seguro que se os ocurren muchas cosas. Hacérselo saber. Darle gracias por esas cosas, que pueden parecer insignificantes; eso hará que lleguéis muy lejos en vuestro matrimonio.

Doy gracias sin cesar por ustedes, recordándoles siempre en mis oraciones – Efesios 1:16

4.  No os critiquéis.

A nadie le gusta que le critiquen. Menos aún tu cónyuge. No somos quién para moldear a nuestro cónyuge a nuestro gusto. En este caso Marquis se queja de que su marido siempre deja sus zapatos por medio.

Dice que no depende de nosotros el “cambiar” a nuestro cónyuge, sino de Dios. Quizá el Señor no quiera cambiar ese aspecto que ahora a ti te molesta, pero lo que si podemos hacer es pedírselo a Dios. “Por favor Dios haz que mi marido no deje los zapatos por medio; cambia también esto de él y esto…” Como dice Marquis, esas son oraciones egoístas. No depende de nosotros el cambio. Deberíamos rezar algo como “Dios, me frustra que mi cónyuge haga..., Solo con tu poder y voluntad puedes hacer que esto cambie. Lo dejo en tus manos pues Tú sabes que es lo mejor para nosotros.” A lo mejor eres perfeccionista y te gusta tener todo colocado, pero quizá Dios te quiere decir que no le des tanta importancia a eso y disfruta de otras cosas que te hacen feliz.

Gotera incesante en día de lluvia y mujer pendenciera, se asemejan – Provervios 27:15

5.  Respetaos.

Marquis nos dice que “Dios es un Dios de gracia y comprende más de lo que podemos imaginar”. Tenemos que llevar esa gracia a los demás. Es muy fácil que haya discrepancias con tu cónyuge pero nunca, nunca os debéis faltar el respeto. Hoy en día, tal y como vivimos, es muy fácil perder el respeto a los demás, pero jamás has de perdérselo a tu cónyuge.

En cuanto a ustedes, cada uno debe amar a su mujer como así mismo, y la esposa debe respetar a su marido. Colosenses 3:18-21

6. Siempre animaros a ser mejores.

Elogia a tu cónyuge, verbal y públicamente. Por cosas que hicimos en el pasado y presente. Se llega muy lejos y sienta muy bien escuchar “estoy orgulloso de…”. El mundo ya nos machaca demasiado, así que animaos constantemente y sed amables y compasivos.

Anímense, entonces, y estimúlense mutuamente, como ya lo están haciendo. – Tesalonicenses 5:11

7. Servid sin expectativas – Sacrificaos.

El matrimonio nunca va a ser equitativo. Algunas semanas podréis pensar que lleváis la mayor parte de carga y responsabilidad y otras semanas lo puede pensar vuestro cónyuge. El amor no es llevar las cuentas de quien ha lavado más veces los platos y quien limpió la casa la última vez. Estas cosas es muy fácil que se entrometan en vuestro matrimonio. Es muy fácil volverse orgullosos diciendo quién ha hecho qué. Recordemos que Cristo nos ama incondicionalmente y así es como somos llamados a amar.

El amor no es egoísta… – 1 Corintos 13:5

8. Comunicación – Sin distracciones.

Con la intensa vida que llevamos es muy fácil, después de un día largo, el no querer conversar. Pero tiene que ser una prioridad en nuestro matrimonio. Podemos conversar cuando estamos haciendo la cena, cenando, de viaje en el coche o danto un paseo. Cualquier momento es bueno para conversar. Hay que recordar el dejar las tecnologías a un lado: móvil, radio, televisión… Hay que hablar más.

No profieran palabras inconvenientes; al contrario, que sus palabras sean siempre buenas, para que resulten edificantes cuando sea necesario y hagan bien a aquellos que las escuchan. – Efesios 4:29

9. Rezar/leer juntos.

Marquis nos dice que su marido y ella leen la Biblia juntos, la estudian y crecen juntos. También se puede rezar juntos. Ir a misa, leer el evangelio diario, rezar el rosario, el ángelus, oficio de lecturas… Lo importante es tener a Dios presente en nuestro día a día.

Que el libro de esta Ley nunca se aparte de ti: medítalo día y noche, para obrar fielmente en todo conforme a lo que está escrito en él. Así harás prosperar tus empresas y tendrás éxito. – Josué 1:8

10. Rezar por el otro y con el otro.

Marquis dice “La oración es uno de las cosas más poderosas y significativas que podemos hacer por nuestro matrimonio.” Las escrituras nos dicen que recemos y que recemos sin cesar. Sabemos que cuando rezamos es un momento íntimo y vulnerable con el que conversamos con Dios, que todo lo sabe. Por eso, al permitir que otra persona se una en nuestras oraciones, aunque pueda ser complicado, hace que se unan vuestros corazones y os peguéis más al Señor. Al principio puede ser complicado, pero es muy fácil de hacer. Por ejemplo, cuando bendigáis la mesa, pedid por vuestras intenciones personales en voz alta, antes de rezar el rosario, antes de dormir dad gracias a Dios por la persona que tenéis al lado… Pequeñas cosas que muchas veces lo hacemos en voz baja, o para dentro. Simplemente decirlo en voz alta y que lo escuche tu cónyuge y familia.

Estén siempre alegres. Oren sin cesar. Den gracias a Dios en toda ocasión: esto es lo que Dios quiere de todos ustedes, en Cristo Jesús. – 1 Tesalonicenses 5:16-18

¿Qué hace diferente un matrimonio así? Podemos ser los mejores amigos con nuestro cónyuge con y sin Cristo, podemos ser respetuosos porque simplemente seamos leales, pero como dice Marquis “La diferencia es que este tipo de amor es una extensión del amor que tenemos a Cristo.”

No amamos a nuestros cónyuges porque es conveniente, fácil o cómodo mientras las cosas están bien, sino que amamos a nuestros cónyuges porque hicimos un compromiso y un pacto con Jesucristo. Marquis nos dice que su matrimonio hasta ahora ha sido “fácil y divertido” pero su oración es que, cuando los momentos difíciles vengan, sepamos apoyarnos en la sabiduría de Dios en vez de en la nuestra.

Si queréis leer la versión en inglés, la podéis encontrar en el siguiente link: aquí.

Javier Gonzalez

Nací en Madrid, pero he vivido más años en Reino Unido que en España. Me casé en 2014 con mi mujer, Mónica, y tengo dos maravillosos hijos, Laura y Juan. Nos volvimos de Reino Unido en el 2017 y actualmente estamos viviendo en Móstoles.