Miércoles, 23 Marzo 2016 00:00

Venerable Alberto Capellán: un adorador muy activo

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El venerable Alberto Capellán puede ser considerado un hombre de nuestro tiempo: nació en Santo Domingo de la Calzada, Logroño, en 1888 y murió santamente allí en 1965, a los 77 años de edad. Era un hombre sencillo pero impulsivo e irascible, especialmente en su juventud, hasta el punto de que en cierta ocasión estuvo a punto de matar a un amigo suyo porque pensaba que le intentaba robar la novia.

Alberto ya estaba enamorado de Isabel Arenas, con quien se casaría en 1909, pero aún no había una relación formal y cuando se enteró que habían ido juntos al baile les esperó a la salida…Terminaron tan amigos una vez aclarado que el otro joven desconocía su enamoramiento.

Tras su conversión, en enero de 1919, se esforzó decididamente en controlar su genio aunque a Isabel le tocaba sufrir sus ataques de vez en cuando. Durante tres noches consecutivas se le apareció la Santísima Virgen María y, aunque no le dijo nada, marcó en su vida un antes y un después.

Una tierna devoción a la Virgen, que tuvo desde pequeño y la devoción muy fuerte a la Eucaristía fueron los pilares de su nueva vida. Alberto fue adorador nocturno durante muchos años, pasando 660 noches orando delante del Santísimo Sacramento. Fue precisamente su intensa oración la que sostuvo a lo largo de su vida las grandes obras para las que el Señor le había creado. 

Comprometido con su familia y con los pobres

Leyendo la vida de Alberto, me acordaba de aquel comentario que le hicieron a la Madre Teresa de Calcuta, viendo que las hermanas pasaban largos ratos en oración delante del Santísimo: ¿sería mejor dedicar menos tiempo a la oración y más a la acción, dado que había tanto sufrimiento y tantas necesidades que atender? La Madre Teresa no dudó ni un instante y replicó que era la oración la que permitía llevar el ritmo de vida agotador y entregado que vivían las hermanas.

No menos ajetreada fue la vida de Alberto. Además de atender a su querida mujer y a su familia numerosa y compaginar su duro trabajo como agricultor con una intensa vida de piedad, se entregó a los pobres de una manera asombrosa. Les construyó un refugio en 1928, que él llamará “recogimiento”, donde personalmente les atendía hasta su muerte: “Cuántas veces he tenido la gran dicha de llevar a Cristo sobre mis espaldas en la persona del pobre”. Como buen samaritano, les daba lo que el Señor primero le había dado a él a través de la oración. Es sin duda un ejemplo muy actual de vida entregada.

El Papa Francisco nos invita con insistencia a que, especialmente en este Año Santo de la Misericordia, pongamos en práctica las Obras de Misericordia. (Ver en este enlace).

Las virtudes heroicas de este seglar de nuestro tiempo fueron reconocidas en 1998. Espero que este venerable español nos estimule también a amar tiernamente a Nuestra Madre, a tener largos ratos de oración ante el Santísimo, haciéndole compañía en algún Sagrario de esos a los que nadie va, y a preguntarle qué es lo que quiere de cada uno, ya que Dios... habla en lo secreto.

Vídeo sobre su vida

solemartinSoledad Martín, esposa y madre. Intento compaginar ésta que es mi verdadera vocación, lo mejor que puedo, con un trabajo como funcionaria en horario de mañana, lo cual me permite atender a mi familia puesto que tengo las tardes libres. Soy laica del Hogar de la Madre.