Viernes, 08 Abril 2016 00:00

Falsas creencias sobre la lactancia materna

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Todo en la vida "pendulea" de un extremo a otro, hasta conseguir encontrar su centro, su equilibrio. 

Nuestro Padre, como nos enseñó a decir Jesús en la más preciosa oración, nos creó "Hombre y Mujer" y no ese ser andrógino, totalmente confundido en cuanto a la percepción de si mismo, que parece estar de moda en nuestra sociedad.

En esta aventura de búsqueda de la igualdad con el varón y su liberación, son muchas las cosas que la mujer ha perdido, entre las que se encuentra la cultura del amamantamiento, de la crianza de los hijos, sabiduría heredada de madres a hijas a lo largo de los tiempos, y en consecuencia el vínculo afectivo natural que se establece entre madres e hijos.

Son muchas las creencias ancestrales que han enturbiado todo lo que rodea a la lactancia materna considerándose en muchos casos un tema tabú, por la ignorancia que en sí conlleva; son creencias que, de alguna manera, se encuentran en el inconsciente de todos.

Hipócrates (siglo V. AC.) afirmaba que la leche de pecho es una modificación de la sangre menstrual del útero, que llega a la mama mediante conexiones internas. Hoy sabemos que todo lo relacionado con la menstruación de la mujer era considerado "oscuro e impuro". Esta idea se mantiene hasta el siglo XVII, sin que nadie lo desmienta.

Otra creencia errónea era considerar, que amamantar debilitaba la salud de la madre.

Muchas mujeres, en su búsqueda por la liberación, no son conscientes de que son presas de cadenas aún más gruesas y despiadadas, como por ejemplo la esclavitud a los cánones de belleza y sus crueles exigencias presentes en todas las épocas.

Otra creencia errónea de gran influencia, la introdujo Galeno (siglo II. DC.) prohibiendo las relaciones sexuales durante la lactancia materna porque corrompía la leche, siendo altamente perjudicial para los bebes. Aconsejaba obviamente abstinencia absoluta durante la lactancia, con lo cual el hombre estuvo mucho más interesado en que la mujer no lactara. Es una idea que nadie desmiente y que toma vigencia a lo largo de todos los siglos, aunque parezca increíble, hasta el siglo xx.

Todas estas falsas creencias desbocaron en una baja opinión social del amamantamiento, llegando a considerarse como indigno, y vergonzoso, propio de las clases sociales inferiores o de los animales.

Tomar una nodriza para llevar a cabo tan indigna ocupación, fue la solución, y siempre existieron. Ya Jeremías se lamentaba de las mujeres de su época, que eran peor que los chacales al no querer amamantar a sus hijos. En países como Francia, tener una nodriza, era práctica exclusiva de la aristocracia, extendiéndose más tarde a la burguesía; incluso, en el siglo XVIII alcanza hasta las clases populares. Las dos dependían de una leche de pago: la clase baja para poder trabajar, y la clase alta para atender sus obligaciones sociales y por considerarlo una ocupación indigna.

Los descubrimientos de Louis Pasteur (1822-1895) y la alta tasa demortalidad infantil, afortunadamente contribuyen a la desaparición de las nodrizas.

Ahora comienza el péndulo a moverse al otro extremo desarrollándose toda una industria para la alimentación del bebé, libre en su totalidad de gérmenes. La nodriza es sustituida por el biberón.

Aunque los avances tecnológicos de las últimas épocas en las modificaciones de leche de vaca están perfeccionados y químicamente son similares a la leche materna, carecen totalmente de una inmensa riqueza, como es "la inmunidad que aporta la leche de la madre".

El calostro, líquido secretado por la glándula mamaria antes y después del parto, considerado injustamente en el pasado como impuro y venenoso, era desechado los primeros días. Hoy sabemos la importancia que tiene para la salud del bebé, apodándose "oro líquido" (por su color dorado), pues verdaderamente, es un cargamento de oro: "inmunoglobulinas, proteínas, grasas y carbohidratos", tan necesarios para la salud de los pequeños.

Con la incorporación de la mujer a la vida laboral y en su lucha por la igualdad con el hombre, la lactancia materna de nuevo es un problema, un obstáculo para el ritmo frenético de vida que se le exige si quiere ser considerada una mujer moderna y liberada. La leche artificial es la solución, avalada además por toda la sociedad, sobre todo por la sanitaria: "es lo mejor que le puedes dar a tu hijo". Recordemos como hablaban nuestras madres y abuelas del famoso Pelargón, con el que muchos hemos sido criados.

Esta práctica posibilitaba una incorporación rápida a la vida laboral, dejando a los niños, en el mejor de los casos, con la sufridas abuelas, o en guarderías, muchas veces llevada por manos de jóvenes inexpertas, o con empleadas del hogar, cuidadoras domiciliarias a veces sin la más mínima formación en los cuidados del bebé.

Afortunadamente el péndulo se volvió a mover buscado el equilibrio, y a mitad del siglo XX, en pleno auge de la cultura del biberón, nace en Chicago un grupo de mujeres defensoras de la leche materna, y fundan la liga de la leche (LLL), para ofrecer apoyo personal a mujeres que amamantan. Hoy es el más prestigioso grupo internacional de apoyo a la lactancia materna. En España hay más de 50 grupos de apoyo a la lactancia materna. (Guía para profesionales de la A.E.P.).

Avances científicos, cambios sociológicos, desconocimiento y desinterés por los propios sanitarios, y las presiones comerciales con propagandas muy agresivas de las industrias de alimentación para bebés, han estado a punto de hacerla desaparecer. Gracias a la intervención de grupos de apoyo a la lactancia como (LLL), (IBFAN), organismos internacionales como la O.M.S. y UNICEF, y asociaciones de profesionales sanitarios, (profesionales de la A.E.P.), (IHAN), han conseguido protegerla. Pero aún hace falta un esfuerzo conjunto y mantenido para acercarse a lo ideal:
"Crianza con leche materna al 100% exclusiva hasta los 6 meses, y completada con otros alimentos hasta los 2 años".

Estudios internacionales sobre la leche materna afirman que el 95% de las mujeres sanas pueden dar el pecho; sin embargo, hay un alto porcentaje de fracasos en mujeres que desean amamantar, casi siempre con dificultades que ocurren en los primeros días.

Vivimos unos momentos de gran inseguridad para la mamá que acaba de tener a su bebé, porque además de encontrarse completamente vulnerable, tienen que escuchar continuamente consejos dispares y contradictorios que le llegan de su familia, amigas, e incluso de los mismos sanitarios (no todos piensan igual sobre el tema), y todo esto acentuado si por desgracia lo tiene que vivir en un medio hospitalario.

Son muchas las madres que abandonan la lactancia materna, tal vez porque de alguna manera todo lo enunciado se encuentra en nuestro inconsciente, pero también porque otra de las muchas cosas que la mujer perdió por el camino y que ha de recuperar es "la paciencia", imprescindible para una sana convivencia, pero sobre todo para ser madre. 

Es frecuente ver como muchas nuevas mamás se rinden ante la más mínima dificultad. Sin embargo, también he tenido el privilegio de conocer a madres que no se rinden nunca, luchadoras incansables que tras vivir momentos muy duros de separación de sus bebes, (por necesitar unos cuidados intensivos prolongados), han retomado la lactancia materna con éxito en contra de todo pronóstico y opinión.

En esto como en todo, lo ideal es poner nuestra mirada en nuestra Madre del cielo que ya sabemos que es "Madre, Modelo y Maestra".

Es importantísimo perseverar, insistir. ¡Qué hubiera sido de nosotros, si Ella no nos hubiera insistido en su llamada!

María Zenaida Fernández Gómez. Enfermera Pediátrica de la Unidad de Neonatología del Hospital Universitario Virgen del Rocío (Sevilla).