Viernes, 22 Abril 2016 00:00

El noviazgo I

Escrito por

TEOLOGIA DEL CUERPO y BIOETICA LECCION # 16 ¿QUÉ ES EL NOVIAZGO?

A pesar de todas las dificultades que comporta el matrimonio, la mayoría de las personas quiere casarse. Pero… ¿saben realmente el compromiso que van a contraer?  ¿saben realmente escoger la persona con quien van a pasar el resto de su vida y con quien van a engendrar unos hijos?

¿Cómo escoger la persona con quien me voy a casar?

Lo primero que hay que tener claro es que los defectos no se curan en el Matrimonio, ni siquiera mejoran. La experiencia de tantos nos dice que los defectos tienden a aumentar y empeorar con el diario vivir conyugal. Por eso hay que abrir bien los ojos antes de casarse, porque si no, vas a tener que tenerlos bien cerrados cuando ya te hayas casado.

Antes de empatarte es tiempo de abrir los ojos y fijarse muy bien a quién se escoge. Y el noviazgo es el tiempo de ajustes y de ordenamiento para llegar al Matrimonio lo mejor preparados posibles.

Así que si tu novio o novia tiene un defecto o carece de una virtud realmente necesaria para la convivencia conyugal, no creas que al casarse eso se va a resolver. Muy por el contrario, va a tender a empeorar.

Si aún no tienes novio o novia, estás a tiempo para tratar de buscar en la persona amada las condiciones que harán que esa persona sea un buen esposo o una buena esposa.

Y si ya estás en el noviazgo, estás aún a tiempo para tratar de que la persona pueda llegar a tener esas cualidades antes de casarse, o de dar por terminada la relación, si no hay los cambios necesarios.

Y si estás pensando casarte en algún momento, porque crees que a eso es a lo que Dios te está llamando, es de suma importancia que tú adquieras esas cualidades para poder ser un buen esposo o una buena esposa.

¿Qué cualidades debe tener un esposo, una esposa?
O de no tenerlas  ¿cómo las podrá adquirir?

- Fidelidad
- Amor oblativo
- Capacidad de Comunicación
- Espiritualidad = Dios Primero
- Siquismo estable = Estabilidad psíquica y emocional

- FIDELIDAD: Muchas personas son capaces de ser fieles por toda su vida. Pero hay personas que carecen de esa virtud que es absolutamente indispensable para mantener una relación matrimonial de acuerdo a las promesas que se hacen ante Dios el uno al otro. Hay algunas personas que tienen un verdadero desorden psíquico y espiritual en cuanto a su capacidad de ser fieles. Son personas que para sentirse bien tienen que sentir que otra u otras personas, además de su cónyuge, las admiran, las quieren y las desean. Estas personas buscan frecuentemente que otros se sientan atraídos por él o ella. Dios puede sanar ese desorden, pero hay que de veras buscarlo con ahínco de parte de Dios, y debe ser sanado antes de casarse, pues se corren riesgos demasiado graves con un cónyuge que no es capaz de ser fiel.

- AMOR OBLATIVO (saber darse):  El amor es esencialmente donación: darSE. No puede haber egoísmo (yo primero y tú después…si acaso). El amor es generosidad (tú primero y yo después…si acaso). Quien no piensa primero en el otro y atiende primero al otro, no está amando. Estará haciéndose amar, buscando que le amen y que le den: está siendo egoísta. Para amar en pareja hay que amar así: yo busco tu bien y tú buscas el mío. Así hay unión. Si cada uno busca su propio bien, hay desunión. Y si uno busca el bien del otro y ese otro busca su propio bien hay desbalance. No deben casarse quienes no hayan aprendido a amar así. Y eso se aprende, pero hay que practicarlo desde el noviazgo.
- CAPACIDAD DE COMUNICARSE: No significa que chateen mucho. Significa que puedan reconocer y comunicarse sus sentimientos, sus emociones, sus ilusiones, sus dolores, sus alegrías... Y eso hay que aprenderlo antes del matrimonio. Hay gente que quiere tener una coraza que nadie, ni siquiera la pareja, pueda penetrar. Habla de ideas, de cosas externas y tal vez propone o dispone todo lo que hay que hacer. Pero el corazón lo mantiene bien cerrado, porque ése es su territorio privado. Que no se case hasta que no desee buscar la manera de abrir el cofre cerrado que es su corazón. Que aprenda a reír y llorar, mostrar sufrimientos y alegrías, decir cómo se siente allí bien adentro. Ese tipo de comunicación íntima es lo que sirve de abono y de riego al amor entre los esposos. Si no lo hay, habrá aridez y el amor puede parecer que ya se acabó.

- ESPIRITUALIDAD = DIOS PRIMERO: Lo más importante en la vida espiritual de cada uno es Dios. Ese es el máximo bien que hay que buscar para el otro. Si no se está de acuerdo en esto, es difícil que el matrimonio dure hasta la muerte. Esto hay que convenirlo muy bien antes de comprometerse con Dios para toda la vida,porque sin Dios, las cosas van a ser muy difíciles. Dios es el Primero en el trío: Dios-esposo-esposa. Y los hijos en el centro. Los esposos (y los novios) deben orar juntos y también cada uno aparte. Deben tener cada uno su vida espiritual personal y también hay que tener una espiritualidad de pareja. Al orar estamos poniendo a Dios de Primero. Pero no basta orar: hay que comulgar y confesarse con mucha frecuencia.

- SIQUISMO ESTABLE = ESTABILIDAD PSIQUICA Y EMOCIONAL: Muchos matrimonios no llegan a término por la inmadurez emocional de uno de los cónyuges. Personas inestables, cambiantes de humor, iracundos irracionales, demasiado susceptibles, celos enfermizos, manía persecutoria, adicciones a droga, alcohol y/o pornografía, son algunos de los rasgos de lo queno debe tener un cónyuge. Casarse con alguien que tenga tales problemas y no los haya curado de veras a fondo antes del matrimonio, es ir al fracaso seguro, con la también segura estela de infelicidad y riesgo para los hijos que puedan nacer de tan inconveniente unión. Casarse con alguien en esas condiciones es una tremenda irresponsabilidad.

¿Significa que con estas condiciones en el Matrimonio no van a haber problemas?

Lo que significa es que los problemas serán menores y los que surjan podrán solventarse con menos dificultad.

Recordemos que el Matrimonio es un camino de santidad y, como tal, tiene sus exigencias y cruces. De allí que el Papa Juan Pablo II habló así a los jóvenes reunidos con él en Roma, respecto de la elección de la persona con quien compartir la vida: “¡Atención! Toda persona humana es inevitablemente limitada: incluso en el matrimonio más avenido suele darse una cierta medida de desilusión... Sólo Jesús, el Hijo de Dios y de María, la Palabra eterna del Padre, puede colmar las aspiraciones más profundas del corazón humano” (JP II, 20-agosto-00).

Isabel Vidal de Tenreiro es esposa, madre de dos hijos y abuela de cinco nietos. Escritora venezolana especializada en temas de espiritualidad católica. Desde el noviazgo, ella y su esposo pertenecieron al Movimiento Familiar Cristiano, luego participaron en la promoción de los Encuentros Conyugales en su país. Dirige dos páginas web sobre temas católicos y conduce grupos de reflexión espiritual vía Internet.

Más en esta categoría: « El noviazgo II La viudez »