Jueves, 16 Junio 2016 00:00

Lo que pasa en la noche, no se queda en la noche

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No miras igual a tu marido por la mañana si le has perdido el respeto por la noche. Y viceversa.

Quiere esto decir que, según te muestre respeto y se lo muestre a sí mismo, así, con ese mismo respeto, le mirarás por la mañana, durante el día. No da igual lo que pase por la noche: siempre trasciende. 

Cuando entras en la intimidad con otro, ahí es donde se ve quién eres, ahí es donde te revelas. Porque lo que pasa con tu cuerpo no se queda sólo en el cuerpo, sino que lo que pasa con vuestros cuerpos es lo que pasa con vuestras personas. Así como una persona se siente afectada cuando le empujan con disgusto, y no es sólo la zona del cuerpo que ha sentido la presión la que se siente afectada, en este caso también es toda la persona la que se siente ofendida. Así como cuando te insultan no se ofende el aire que recibe las vibraciones o tus oídos que reciben la información, o tus neuronas que la procesan, sino que todo tú, en lo más profundo, te sientes afectado. Lo mismo pasa con las relaciones. Todo tú te sientes amado y respetado, o bien todo tú te sientes humillado o percibes falta de madurez, autocontrol, amor verdadero y profundo en ti mismo o en el otro. 

Es difícil confundirse, hay que querer engañarse o estar terriblemente herido. Está ahí. Y cuando tu marido o tu mujer durante el día te propone algo, te intenta convencer de cualquier cosa, se muestra delante de los demás… queda ese fugaz pensamiento con poso duradero sobre cómo es él o ella por la noche, en la intimidad.

Si deseas ser amado y respetado, ama y respeta; muéstralo en la noche, a solas, a oscuras o con luz. Mírale como quieres que te mire, ayúdale a que te mire como quieres ser mirado, amado, acogido y deseado. No da igual cómo sea. Proponte no comportarte como ves en la tele o en el cine, internet, o como te han dicho, sino como tú verdaderamente eres y amas. Proponte un camino de descubrimiento y de crecimiento en el amor. Más aún, hacedlo juntos. Que nadie desconocido os diga cómo debéis abrazaros o cada cuánto.  Es más grande, es mejor, es amor, lo que vosotros queréis entregaros el uno al otro, sois vosotros mismos, vosotros que os habéis prometido amor hasta que la muerte os separe. Hacedlo con sinceridad, con miras altas, con respeto, con humildad, con confianza creciente.

Psicóloga orientadora del colegio Juan Pablo II de Alcorcón, máster en pastoral familiar por Instituto Pontificio Juan Pablo II y colaboradora del COF de Getafe. Madre felizmente casada con 3 hijos, catequista y monitora de educación afectivo sexual (Aprendamos a amar y Teen Star), así como formadora de padres y profesores impartiendo cursos sobre familia, matrimonio, psicología y​ afectividad​.​

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