Martes, 26 Julio 2016 00:00

Métodos naturales IV. Signos que ayudan a precisar las fases en el ciclo de una mujer

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Los principales signos indicativos de fertilidad en los que se fundamenta el Método de Reconocimiento de la fertilidad son:

       √ Moco cervical:

El moco cervical es una sustancia de naturaleza mucosa que va a ser secretada por el cuello uterino los días inmediatamente anteriores a la ovulación y los inmediatamente posteriores a ella. Un nivel alto de estrógenos en la fase periovulatoria (anterior a la ovulación) hace que las criptas cervicales reaccionen produciendo un moco con unas características óptimas que favorezca la viabilidad y ayuden a la ascensión de los espermatozoides en busca del óvulo. Una vez que se ha producido la ovulación, las características de este moco óptimo o fértil cambian por influencia de la progesterona hacia formas menos favorables o no fértiles disminuyendo su producción hasta que desaparece.

Para determinar la evolución del moco cervical se tienen en cuenta tres características fundamentalmente:

  • DENSIDAD: va de cremoso a filante inmediatamente antes de ovular para volver a cremoso inmediatamente después de la ovulación y desaparecer posteriormente.
  • ELASTICIDAD: de espeso pasa a elástico antes de la ovulación, pasando de nuevo a espeso después y posteriormente desaparece. 
  • COLOR: amarillo - blanco a transparente antes y de nuevo blanco - amarillo después.

Estas características del moco se aprecian fácilmente cuando se toma un poco del mismo entre los dedos pulgar e índice colocados paralelamente y se van separando poco a poco, así se observará un moco un tanto pegajoso que se rompe, no se estira (moco sin buenas características de fertilidad) y otro tipo de moco que no se rompe, que es elástico al estirarse y que se asemeja a una clara de huevo cruda (moco definido como de máxima fertilidad).

Además del aspecto del moco cervical, es necesario tener en cuenta también las sensaciones que este produce, así la mujer puede percibir una sensación de sequedad que revelaría la ausencia de moco; de humedad que indica su presencia o sensación de lubricación, o de mojado que indica un moco filante y abundante de tipo máxima fertilidad.

Cada día se deben anotar las características observadas del moco durante el mismo. Los días de máxima fertilidad se correlacionan con la sensación de lubricada, mojada y con moco cervical elástico, filante, semejante a la clara de huevo cruda. Podría suceder que no se observara moco pero la sensación es de lubricada: se estaría en el mismo caso de máxima fertilidad. Cada mujer tiene un “patrón de moco”, que se repetiría en cada ciclo y que con el aprendizaje es capaz de reconocer e identificar.

Es importante fijar lo que se considera “día pico”, que corresponde con el último día en el que se presentan las características de máxima fertilidad, a partir del cual cambian las características del moco y de la sensación. Es alrededor de este día pico cuando se produce la ovulación. El pico coincide con la ovulación en el 30% de los ciclos. El 90% de las ovulaciones tienen lugar en el día pico y entre los dos días antes y los dos días después del día pico.

Alrededor del día pico se produce la ovulación.

       √ Temperatura basal:

Observar la variación de la temperatura basal de la mujer a lo largo del ciclo, como signo para determinar la fase potencialmente fértil y la no fértil, se basa en el hecho de que, inmediatamente después de la ovulación, se produce un incremento de la secreción de progesterona por el cuerpo lúteo, que va a cambiar las características del moco cervical, va a inhibir una nueva ovulación por el ovario y entre otras acciones va a aumentar la temperatura basal de 2 a 5 décimas. De esta manera, si se determina esta elevación de temperatura basal, se podrá afirmar que se ha producido la ovulación. Como se sabe que el óvulo puede permanecer viable 24 horas y que en caso de que se produzca una doble ovulación en el ciclo, esta ocurre siempre como máximo a las 48 horas de la primera, se obtiene que tres días (48+24 horas) después de constatar la elevación de la temperatura basal, no es posible que se pueda producir fecundación pues no existe óvulo viable, periodo que la temperatura basal determina como no fértil. 

Para apreciar este cambio en la temperatura basal, es necesario realizar una toma diaria de la misma, desde el 5º día del ciclo hasta el final del mismo, para determinar claramente la elevación y cerciorarse de estar en fase no fértil.

La temperatura basal puede verse alterada por algunas circunstancias como viajes, estrés, vómitos, diarrea, no haber dormido adecuadamente la noche anterior, tomar medicamentos hipotérmicos... Es por tanto interesante reflejar cualquier circunstancia susceptible de alterar la temperatura para tenerla en cuenta. 

       √ Autopalpación del cuello uterino:

El cérvix o cuello uterino sufre cambios a lo largo del ciclo que pueden ser observados por la mujer y de esta forma determinar la fase del ciclo en la que se está en cada momento. Estos cambios van a producirse a nivel de la apertura del orificio del cuello, de la resistencia, de la altura y del ángulo de inclinación del mismo.

  •        Apertura: el cuello se va a ir abriendo paulatinamente en la fase preovulatoria hasta su máxima apertura durante la ovulación, para posteriormente volver a irse cerrando en la fase postovulatoria.
  •        Resistencia: comienza encontrándose más duro en la fase preovulatoria, para irse haciendo algo más blando hasta la ovulación, para en la fase postovulatoria, ir adquiriendo más dureza nuevamente hasta el final del ciclo. 
  •        Altura: inmediatamente después de la menstruación, se encuentra fácilmente accesible a la autopalpación (bajo) y paulatinamente se va elevando hasta llegar a la máxima elevación durante la ovulación (alto) para volver a descender en la fase postovulatoria.
  •        Ángulo: al término de la menstruación, el cérvix se inclina sobre la pared vaginal (inclinado) para irse alineando gradualmente hasta la ovulación, momento en el que se encuentra alineado al eje de la vagina, para posteriormente inclinarse o desalinearse durante la fase postovulatoria.

Estas observaciones de la evolución del cuello uterino, permiten determinar la fase fértil y no fértil del ciclo. 

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Antonio Castillo Talavera, doctor en farmacia, coordinador del Área de Conocimiento de la Fertilidad de la Fundación COF Getafe y director académico del curso de Monitores de Métodos de Reconocimiento de la Fertilidad. Estoy casado y tengo dos hijos.

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