Lunes, 26 Septiembre 2016 00:00

Máster en familia

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Me vais a permitir que este mes cambie el estilo de estas reflexiones. Me gustaría compartir con vosotros una experiencia vivida este verano.

El Señor me ha regalado el poder disfrutar de unos días de vacaciones con una familia amiga y así descubrir lo que de verdad vive cada familia. Por supuesto que paso tiempo con mi familia, pero se establece otro tipo de relación, de tío a sobrinos, de cuñados… pero convivir con una familia me ha ayudado a comprender mejor su día a día.

Durante el periodo de seminario nos forman sobre la familia y cuando somos ordenados seguimos con esta formación, necesaria, pero que se precisa completar con la vida. ¡Cuántas charlas he asistido en las que dicen que hay que escuchar con atención al niño porque para él es muy importante lo que cuenta!, o ¡que no hay que poner las tabletas, ni móviles a los bebés porque no es bueno! La teoría es necesaria pero cuando uno la lleva a la vida se da cuenta de que es distinto. Por ejemplo, esos días me veía escuchando a los niños y de repente me daba cuenta que había desconectado o que era yo el que buscaba en Youtube “La patrulla canina” (ni idea hasta este verano de lo que era) para que el bebé comiera y nos dejase descansar un rato. Podría seguir contando muchas más vivencias, pero sobre todo me quedo con la entrega de los esposos, la paciencia, el sacrificio…todo ello me ha ayudado a darme cuenta del gran don que es la familia y que ahora más que nunca tenemos que defenderla y promoverla, porque es la escuela donde aprendemos a ser personas y a conocer al Señor. Fue un regalo el poder celebrar la misa en familia, como los primeros cristianos, el poder rezar el Rosario juntos, visitar las iglesias que nos encontrábamos… en definitiva, descubrir la familia en su día a día. Ahora, cada vez que me ponga a confesar o tenga que escuchar algún padre o madre, el Señor me ha dado la gracia de poder ponerme en su lugar, aunque sea un poquito, y poder verlo con otros ojos para poder ayudarles de la mejor manera.

No sé si pasé el “examen final del máster en familia” (me hacían esta pequeña broma durante el viaje), pero lo que sí sé es que le doy GRACIAS al Señor por la familia y por poder acompañarlas.

Sacerdote de la diócesis de Getafe.
Licenciado en Derecho Canónico y bachiller en teología por la Universidad San Dámaso.
Vicario Parroquial de la Parroquia Asunción de Nuestra Señora de Arroyomolinos.
Patrono estable del Tribunal eclesiástico de Getafe.
Capellán del Colegio Pasteur.