Jueves, 29 Septiembre 2016 00:00

En defensa de los terapeutas de la ciudad

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Las últimas noticias acerca de las leyes del género de la Comunidad de Madrid en sus primeras aplicaciones resultan alarmantes.

Según artículo publicado por Religión en Libertad, un grupo llamado Arcópoli ha presentado denuncia contra la coach Elena Lorenzo por vulneración de la ley 3/16 de 22 de julio, de “Protección integral contra la LGTBfobia” al ofrecer un servicio consistente en apoyo a personas descontentas de su orientación sexual, que según este grupo considera, la Ley prohíbe. La propia Cristina Cifuentes se apresuró a confirmar la apertura de diligencias informativas contra la afectada. 

En artículo anterior comentábamos la posible inconstitucionalidad de la Ley de identidad de Género de 17 de marzo de 2016. Llegados a esta tesitura, conviene precisar la situación que afrontan los profesionales que ofrecen terapias o tratamientos de orientación sexual.

La Ley de Identidad de Género dispone: 

Art. 4: 3.- Quedan prohibidas en los servicios sanitarios de la Comunidad de Madrid las terapias de aversión o de conversión de las manifestaciones de identidad de género libremente manifestadas por las personas, así como las cirugías genitales de las personas intersexuales que no obedezcan a la decisión de la propia persona afectada a la necesidad de asegurar una funcionalidad biológica por motivos de salud.

Art. 13.3: …. Se prohíbe expresamente el uso en el Servicio Madrileño de Salud de terapias aversivas y de cualquier otro procedimiento que suponga un intento de anulación de la personalidad o voluntad de la persona trans, así como cualquier otra vejación, trato discriminatorio, humillante o que atente contra su dignidad personal. 

Con mayor claridad la Ley 3/2016 de 22 de julio dispone en su art. 7:

2.  En el Sistema Sanitario Público de la Comunidad de Madrid no se usarán terapias aversivas o cualquier otro procedimiento que suponga un intento de conversión, anulación o supresión de la orientación sexual o de la identidad de género autopercibida…

En su art. 70 califica como infracción muy grave, sancionada con multa de hasta 45.000 €, privación de acceso a ayudas públicas, prohibición de contratar, etc: 

c)  La promoción y realización de terapias de aversión o conversión con la finalidad de modificar la orientación sexual o identidad de género de una persona. Para la comisión de esta infracción será irrelevante el consentimiento prestado por la persona sometida a tales terapias.

Debemos señalar en primer lugar, que el concepto de servicios sanitarios previsto en la Ley se limita a los servicios públicos de salud, dependientes del Estado o de las Comunidades Autónomas (arts. 44 y 45 de la Ley 14/1986, de 25 de abril, General de Sanidad); 

Por tanto, no cabe referirlo a los servicios profesionales prestados en forma privada, sean sanitarios, (art. 88 de la Ley General de Sanidad que garantiza el libre ejercicio de las profesiones sanitarias, previa colegiación), o bien se trate de profesiones no sanitarias (sólo tienen este carácter la Psiquiatría o Psicología Clínica, no las terapias prestadas por Psicólogo, Pedagogo u otro profesional), DA 7ª de la Ley 33/2011, de 4 de octubre, General de Salud Pública.

Por tanto, a priori, el tratamiento, terapia o método referido no se encontraría incardinado en el ámbito de “prohibición” de la Ley.Sería contrario a los más elementales principios del derecho sancionador imponer extensivamente el tipo a quienes la Ley no se aplica con claridad.

Por otra parte, la equívoca redacción del art. 4.3 de la Ley de Identidad de Género, en relación con el art. 70 de  la Ley de Protección Integral, que establece el tipo sancionador, arroja dudas sobre la eficacia del consentimiento del paciente o usuario: según el primer artículo es válido el prestado si obedece “a la necesidad de asegurar una funcionalidad biológica por motivos de salud” (a menos que limitemos su aplicación a la cirugía genital, restricción contraria a los principios interpretativos), lo cual ocurrirá siempre, pues difícilmente puede cumplirse la funcionalidad biológica en condiciones de homosexualidad o transexualidad.

Si consideráramos ineficaz el consentimiento, es decir, la prestación de tales terapias es sancionable pese al consentimiento del paciente/usuario, entonces la regulación pugna con toda claridad con la Constitución y con las Leyes del Estado.

En relación a la primera, se opone a la protección de los derechos fundamentales previstos en el art. 10 Constitución (dignidad de la persona, libre desarrollo de la personalidad), 16 (libertad de conciencia) al pretender impedir a una persona que presenta una orientación sexual no deseada, recibir la ayuda necesaria para superarla; y entre los principios rectores previstos en la propia Constitución, art. 43, la protección de la salud.

En cuanto a la norma estatal, los arts. 18 y 20 de la Ley General Sanitaria garantizan a todos los españoles la protección de la salud mental, así como su tratamiento en sanidad pública.

Aun cuando las últimas versiones DMS-R de patologías psíquicas no contemplan la llamada disforia de género como tal (estuvo incluida hasta los años 70), lo cierto es que el propio preámbulo de la Ley de marzo reconoce su consideración como patología en tratados científicos.

Pero sobre todo debemos considerar que la Ley estatal 3/2007, de 15 de marzo, reguladora del cambio de sexo en el Registro Civil, exige entre otros requisitos, la presentación de un certificado emitido por Psiquiatra o Psicólogo Clínico, que garantice la ausencia de trastornos de personalidad que pudieran influir, de forma determinante, en la existencia de la disonancia.

Por tanto, la Ley estatal establece que tal disforia puede ser causada por una patología psíquica, trastorno de la personalidad.Si la Ley estatal de Sanidad garantiza la asistencia a todos los españoles que padecen una patología mental, ¿puede negarla o prohibirla la Comunidad de Madrid?La pretendida persecución de los terapeutas de la Comunidad de Madrid presenta pocas posibilidades de prosperar, por el momento. 

Mi Blog "Hombre y Mujer los creó"

Soy madre de familia, licenciada en Derecho, magistrada, aficionada al atletismo, y católica "talibán", como todos los conversos, jaja. Laica del Hogar de la Madre.

Laura Alabau, es autora, editora y responsable del Blog Hombre y Mujer los creó, alojado en el espacio web de www.infofamilialibre.com