Lunes, 09 Enero 2017 00:00

No soy tu madre

Escrito por

Una mujer cualquiera, en un lugar cualquiera; una canción en la radio, en inglés: 

(Dirigiéndose al marido): “No voy a cocinar todo el día; no soy tu madre.  No voy a lavar tu ropa; no soy tu madre”.

Vaya… ¿Acaso son tareas exclusivas de madres? Tendré entonces que apartar la ropa de mi marido cuando vaya a poner la lavadora… La de mis hijos sí la lavo, porque soy su madre, son tareas de madre, pero la suya no… ¿Cocinar tampoco?…Bueno, un puñado menos… Se lo dejo a parte y que lo haga él cuando llegue.

En realidad no me costaba nada hacerlo…pero bueno, no soy su madre, así que mejor que lo haga él solito… Claro que, igual cuando cocine o ponga él la lavadora, me va a tocar a mí lavar y cocinar lo mío después… ¿no? Bueno, podía tener un detalle…porque no queda muy romántico; pero bueno, mejor cada uno lo suyo y así todos contentos… o eso se supone… ¿El amor es así, no? Mi marido, que me ama, tiene que entender que no puedo perder tiempo haciendo cosas para él. Porque yo necesito mi tiempo. (Bueno, ¿en realidad no me quitaba tiempo echar un puñado más de arroz, no? Pero no, mejor no, a ver si se malacostumbra). Yo para mí, y tú para ti. Así tiene que ser una buena relación. Dedicarnos tiempo…cada uno por su lado.

Estoy pensando en lo que disfrutó el otro día que le hice su comida favorita… ¡la de veces que me dio las gracias! Me gustaba la sensación de verle feliz por algo que yo hice…  Pero bueno, ¡ya está! Mejor no lo pienso más.

(Sigue la canción)

“Soy demasiado buena para eso”.

¡Ah! ¿Ves? No puedo estar cuidando de mi marido, ¡que ya es mayorcito! Yo valgo más que eso. Hay muchas cosas mejores que puedo hacer: ir de compras, al centro de estética, con mis amigas, al gimnasio… Eso de cuidar al marido ya no se lleva; eso era antes… Ahora cuanto menos, mejor…porque si les das la mano, te cogen el brazo. Yo valgo mucho más que para estar ahí pendiente de mi marido…  Si total, eso de regar el amor, se puede hacer de otra manera… Ya le compraré algún detallito y listo… ¡ya verás qué contento se pone!

“Solíamos estar muy enamorados… ¿podemos volver a como era antes?”.

Claro… Eso de servir, de entregarse, donarse, de hacer cosas por el bien del otro, de olvidarse de uno mismo… eso está muy bien en el papel, pero ¡de amor nada! Enamorados estábamos cuando éramos novios, que él se lo tenía que currar y yo me dejaba querer… Mucho más bonito… ¡dónde va a parar!  Ahora me toca a mí estar todo el día preocupada de mis hijos y mi marido… Que sí, que la verdad que tengo un marido muy detallista, pero antes era más bonito todo… ¡eso sí que era amor de verdad!

Seguro que has escuchado esa canción, aunque ahora no sepas de cuál se trata. Se oye a todas horas, en todos lados. Como tantas otras. Y sus mensajes, por repetitivos, acaban calando…se graban en la cabeza, se graban en el corazón y acaban haciéndose vida.

Probablemente muchos verán solo en ella un alegato a favor de los derechos de la mujer, pero de fondo hay mucho más: hay una simplificación del amor, una llamada al individualismo, al egoísmo… una relación en la que ya no se busca principalmente el bien del otro, sino el propio; donde no se valora la entrega, el sacrificio, el olvido de uno mismo, sino que se busca lo fácil, lo cómodo, lo que a mí me hace feliz, a pesar del otro. En definitiva, más de lo mismo que quieren vendernos una y otra vez los medios de comunicación: una visión simplista y reduccionista del amor; un amor sentimentalizado, que resulta frágil, vacío e inconsistente.

Mi blog "Camino al cielo en familia" 

Chris FernandezEstoy casada y soy madre de tres niños. Estudié Magisterio y actualmente trabajo como profesora de religión. Soy miembro de los laicos del Hogar de la Madre.

Judit Hernández es autora, editora y responsable del Blog Camino al cielo en familia, alojado en el espacio web de www.infofamilialibre.com