Martes, 10 Septiembre 2019 00:00

Mi mujer está embarazada... ¡socorro!

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Probablemente, muchos hombres podrían hacer suya una frase similar ante la noticia de un embarazo; los primerizos por no saber muy bien a qué se enfrentan y por tener en mente todo lo que les hayan podido contar de otros embarazos, y los experimentados, precisamente porque ya saben a qué atenerse… O no, porque para bien o para mal, cada embarazo es un mundo.

Ahora que estoy embarazada, el tema recurrente cuando te encuentras con alguien suele girar en torno al tema y me he dado cuenta de que hay muchos hombres a los que les cuesta mucho entender los cambios que atraviesan sus mujeres. Algo, por otra parte, normal, pues a veces es incluso difícil para la embarazada asimilar cambios tan repentinos.

¿Cuál sería la mejor postura a tomar? Sin duda, una buena comunicación por parte de ambos para llegar a un ajuste entre lo que ambos sienten, piensan y necesitan. Así mismo, por parte del hombre debe darse una actitud de apertura, asumiendo que hay cosas que no va a entender.

¿Y qué tipo de circunstancias pueden darse que les cueste asimilar?

- “¡Es que está siempre cansada y con sueño!”. Tremendamente normal, desde el primer trimestre. Pasas de ver a tu mujer sin parar en todo el día, incluso en algunos casos hasta te estresa su exceso de actividad, y de repente, todo su ritmo parece ralentizado… ¡hasta necesita siestas!  Pero de verdad que las necesita. He escuchado en algunos casos decir algo como: “mi mujer exagera y está aprovechando la situación para descansar sin que nadie la pueda juzgar”. No dudo que igual hay alguna. Recuerdo incluso que la matrona de mi primer embarazo me decía: “Si no tienes antojos, da igual, te los inventas; porque ahora es cuando te van a mimar y en cuanto nazca el bebé te va a tocar a ti cuidar de todos”. Puede darse algún caso, pero en general, si tu mujer te dice que está tan cansada, es porque realmente lo está. En muchos casos, suele mejorar en el segundo trimestre…pero en otros, no. Eso solía ocurrirme a mí, y en este embarazo, el cansancio y el malestar no solo no se van, sino que incluso van en aumento. No solo para el hombre es difícil adaptarse a este nuevo ritmo, que en muchas ocasiones incluye tener que encargarse de cosas que antes hacía su mujer, sino que para la propia embarazada supone un gran esfuerzo el tener que asimilar que no puede con todo igual que antes.

- “¡Tiene un humor terrible! ¡No hay quién la aguante!”. No recuerdo mucho sobre esto de mi primer embarazo, pero hasta mi hermano siempre me recuerda lo antipática que estaba con él. Del segundo sí me acuerdo: insoportable, incluso para mí. Me podía el mal humor, literalmente, no sabía cómo gestionarlo. Yo entendía que mi marido estaría hasta las narices de mí, aunque muy estoicamente casi nunca me dijo ni reprochó nada (en este se ha librado, porque no he tenido para nada el mismo humor). Creo que fue fundamental que yo le explicase sinceramente que de verdad no sabía por qué me ponía así y que no sabía controlarlo…y así él no se lo tomaba a la tremenda. Los cambios hormonales durante el embarazo pueden tener este efecto, y es fácil que esto dé lugar a discusiones. La clave, como en muchas otras cosas: cariño, comprensión y paciencia… ¡que se pasa! En algún momento, tu mujer dejará de ser la “bruja” en que parece haberse convertido.

- “¿Pero, y ahora por qué llora?”. Otro de los efectos habituales puede ser el estar más sensible. Quizá las bromas habituales o comentarios que en general no le molestarían, ahora tengan que dejarse para más adelante. En muchas ocasiones la propia mujer no sabe por qué está así, ni por qué le afectan tanto las cosas… Simplemente se debe, de nuevo, a los cambios hormonales, así que no hay que darle mayor importancia (a no ser que sea algo constante y afecte realmente a su vida diaria).

- “¡Ese no es mi cuerpo!” Tu mujer va a agradecer un aumento de piropos y halagos durante esos meses (a no ser que esté en la fase del “humor terrible” y no se crea nada de lo que le dices…). Es maravilloso ver crecer un pequeño ser dentro de ti…pero inevitablemente tu cuerpo experimenta un montón de cambios y la imagen que te devuelve el espejo a veces, y para algunas mujeres más que para otras, es difícil de asumir.    

- ¿Y la vida espiritual? Pues en ocasiones puede verse inflamada por el don de la vida que crece en su vientre…y en otras, por el cansancio, el malestar y los cambios que se producen, puede verse afectada en cierto modo…lo que es comprensible. En el primer caso, vale con agradecer y disfrutar la gracia que Dios nos ofrece. En el segundo, hay que ponerse con humildad delante del Señor y decirle sinceramente que no nos encontramos con fuerza para llevar el ritmo de oración u acción anterior, o que incluso sentimos una sequedad interior o una falta de ganas de todo. Hay que adaptar todo ello a la nueva situación…y hacer en consecuencia…El Señor nunca pide más de lo que podemos dar. Quizá mi oración no pueda ser centrada, abundante, meditativa… pero puedo regalarle pequeños momentos a lo largo del día, en ocasiones a modo de jaculatorias; leer el evangelio del día, aunque no pueda meditarlo en profundidad; rezar, en vez del rosario entero, algún misterio; soportar el cansancio y malestar ofreciéndoselo al Señor, quizá por la santidad del pequeño que llevamos dentro. La oración en común marido – mujer también puede facilitar las cosas.

El ejemplo a seguir es en este caso, como en cualquier otro, la Virgen María. Contemplarla tras el anuncio del ángel, turbada pero serena y confiada. Entendiendo las dudas de San José. Recogida en oración en tantas ocasiones, viviendo en el interior sin descuidar los quehaceres diarios, ofreciendo cada molestia o angustia que pudiese provocarle la situación que Dios había preparado para ella, aceptando Su voluntad humildemente. Seguro que acudir a ella en este tiempo de espera hace todo más llevadero…

Y qué mejor ejemplo para un marido que el de San José… cuidando de María a pesar de no llegar a entender bien la situación, sin poner pegas, sin reproches, con amor y dedicación…

En cada momento de nuestra vida familiar, también durante el embarazo, la Sagrada Familia es siempre el mejor modelo que podemos imitar.

Judit Hernández

Mi blog "Camino al cielo en familia" 

Chris FernandezEstoy casada y soy madre de tres niños. Estudié Magisterio y actualmente trabajo como profesora de religión. Soy miembro de los laicos del Hogar de la Madre.

Judit Hernández es autora, editora y responsable del Blog Camino al cielo en familia, alojado en el espacio web de www.infofamilialibre.com 

 

https://www.infofamilialibre.com/index.php/judit-hernandez

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