Martes, 06 Julio 2021 00:00

La necesidad de belleza en el hogar

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¿Por qué la belleza es tan importante? La belleza es uno de los máximos valores junto con el bien, la verdad y la justicia. La belleza nos despierta, nos trae alegría y nos llena de asombro. Nos recuerda la presencia de Dios en el mundo.

Cuando miramos el paisaje desde la cumbre de una montaña o los gloriosos colores de una puesta de sol, no podemos sino pensar en el Creador. Esta es la razón por la que, desde los inicios del cristianismo, se han erigido magníficas catedrales, se han pintado y esculpido obras de arte – incluso las capillas en lo profundo de las catacumbas eran bellas. La adoración a Dios debe tener lugar en un entorno de belleza, en primer lugar para darle gloria, pero también para ayudarnos a elevar la mente y corazón hacia Él.

No debemos solamente desear adorarlo en lugares bellos o hacer bellos los lugares de culto, sino que también, por esa razón, debemos llevar esa belleza a nuestros hogares y familia, es decir a nuestra iglesia doméstica.

En realidad, vivimos en un mundo que puede ser muy feo. Intentamos protegernos a nosotros y a nuestros hijos de esa fealdad, que a menudo se nos vende como “belleza”. Para combatir esta distorsión, es importante cultivar el sentido de la verdadera belleza en la familia. Nuestros hijos necesitan estar fundamentados en la belleza: queremos que la anhelen en sus vidas y que sean capaces de distinguir entre la verdadera belleza y lo que el mundo vende como tal. Toda belleza conduce a Dios y nuestra tarea como padres es llevarlos a Él.

¿Cómo podemos inculcar a nuestros hijos la comprensión y el deseo de la belleza?
En su libro “The Harp and Laurel Wreath“  Laura Berquist transforma el famoso dicho: “eres lo que comes” en “eres lo que ves y oyes”. Y sigue diciendo: “el modelo que tenemos en nuestra imaginación y en nuestra memoria pasa a formar parte del alma y afecta al resto de nuestra vida”.

La belleza de la que estoy hablando no se encuentra ni en la opulencia ni en la extravagancia. No necesitas tener candelabros en todas las habitaciones ni una mesa de cristal. Sin duda no necesitas mucho dinero. Hay muchas maneras en las que, con un poco de planificación y creatividad, puedes llevar la belleza a tu hogar y a tu familia a través de la música, el arte, la literatura y la naturaleza. A continuación encontrarás algunos ejemplos:

1. Llena tu casa de música bella.
Escucha música clásica, sacra y solistas en casa y en el coche. Lleva a tus hijos a escuchar una orquesta, a la ópera y a cualquier concierto en vivo de música bella. Nuestras ciudades tienen programas hermosos que buscan incitar a los niños a asistir a la orquesta. En muchas iglesias también se ofrecen conciertos de órgano y de música coral. Recientemente, una iglesia del barrio trajo un piano Steinway y un magnífico pianista tocó un repertorio de Chopin. Todos los años se celebra en nuestra ciudad el aniversario del nacimiento de J. S. Bach invitando a organistas a tocar sus piezas en las iglesias del centro histórico. ¡Infórmate de lo que ofrece tu cuidad!

En vez de regalarles a tus hijos más juguetes o dispositivos electrónicos por su cumpleaños, piensa en ofrecerles experiencias: entradas para la ópera, una sinfonía o un ballet. Buscando un poco puedes encontrar entradas más baratas en temporada baja. Y, quizás, tus hijos pueden invitar a sus hermanos o a algún amigo, arreglarse y convertir esa velada en una experiencia a recordar (o digna de recordar).

Plantéate la posibilidad de que tus hijos aprendan a tocar un instrumento. Es, sin duda, la mejor inversión económica que hemos hecho como padres. Muchas veces hemos mirado nuestro presupuesto y mi marido ha querido reducir gastos, sin embargo, gracias a Dios siempre hemos encontrado el modo de recortar de otras cosas, de modo que nuestros hijos pudiesen seguir con las clases de música y de esta manera también pudieran continuar enseñando a sus hermanos menores.

Busca maestros que enfaticen la enseñanza en la música clásica. La afición a la música clásica hay que cultivarla desde la niñez. Si no la escuchan de pequeños, de más mayores no la apreciarán y se inclinarán por la música popular.

2. Familiariza a tus hijos con la belleza artística.
Lleva a tus hijos al museo y enséñales buen arte.
Muchos museos son gratuitos para los residentes de la ciudad o un día a la semana abren sus puertas sin cobrar la entrada. Haz una excursión y mira los cuadros desde cerca. Y recuerda, al igual que harías antes de ver una película con tus hijos, antes de ir al museo, conoce el contenido de las exhibiciones. ¡No todo el arte es bonito!

Cuando estéis de vacaciones, tómate un tiempo para buscar catedrales que estén cerca, santuarios y otros lugares con una arquitectura interesante. Si tienes hijos que sean mayores, puedes asignarle a cada uno un sitio para que investiguen y compartan la información con la familia durante la visita.

Decora tu casa con arte bello. Esto no tiene por qué ser caro. Con un poco de búsqueda y suerte puedes encontrar cuadros originales económicos en tiendas de antigüedades o de segunda mano. Impresiones fotográficas de obras de arte también pueden estar bien. Con algo de creatividad y pintura en aerosol puedes convertir un marco antiguo en un cuadro precioso.

Compra libros de segunda mano de grandes escritores y anima a tus hijos a leerlos.

Imprime en papel imagenes de cuadros o piezas de arte y forra la portada de sus libros de la escuela con ello. También puedes plastificarlos y usarlos como manteles individuales. Hay muchas maneras de exponerlos al arte bello.

Y, por supuesto, que nuestros hogares deben estar llenos de estatuas, íconos, crucifijos y cuadros de santos y de la Santísima Virgen María. ¿Quién es más hermosa que María?

3. Lee e invierte en buenos libros.
Llena tu casa de literatura clásica, poesía y libros espirituales. Haz que lean historias de virtudes heroicas y de nobles hazañas. Apila encima de la mesita del salón libros llenos de fotografías hermosas, obras de arte y arquitectura.

Empieza cuando tus hijos sean jóvenes seleccionando libros que tengan ilustraciones y cuadros preciosos. Elimina los libros que carezcan de belleza, ya sea por un texto simplificado o poco interesante o ilustraciones deficientes. Hay tantos libros maravillosos ahí fuera y es tan fácil adquirir libros usados baratos. La mayoría de nuestros libros proviene de ventas de libros mensuales o de Amazon.

¡Sé selectivo! Aquí es donde la calidad es mucho más importante que la cantidad. Vale la pena el tiempo y la inversión con tal de tener a tu familia rodeada de libros buenos y bonitos. En uno de mis libros favoritos “Un Paisaje con Dragones”, el autor, Michael O´Brien ofrece excelentes sugerencias de lectura de acuerdo a la edad.

Descubre la belleza de la poesía. En su libro “El Arpa y la Corona de Laurel“ Laura Berquist ofrece una excelente selección de poemas elementales y avanzados. Mis hijos más jóvenes usan este libro para hacer caligrafía y normalmente, al final de la semana, saben recitar un poema a la familia a la hora de la cena. Para los mayores uso su selección de poemas y extractos literarios para dictados y ejercicios de memoria. Incorporando la poesía en la enseñanza en casa (y tener acceso a libros maravillosos) ha hecho que todos mis hijos se vuelvan unos amantes de la literatura.

Haz una lista de buenos libros y empieza a leérselos, uno por uno. Solemos leer en voz alta durante la comida e incluso los mayores se sientan alrededor de la mesa para oír a mamá leer libros maravillosos. Otra madre que conozco pone audiolibros (de buena literatura) cuando están en el coche y a sus hijos les encanta.

Igual que cuando cultivamos el aprecio por la música clásica o el arte, si nuestros hijos no son colmados con literatura de calidad desde la edad temprana, rehuirán de ella cuando se hagan mayores. El mundo está llenos de novelas baratas, romances de adolescentes y libros “blandos” con portadas provocativas que buscan atraer a nuestros hijos. Enséñales a discernir. Nunca te arrepentirás de haber mantenido el listón alto en la literatura que tienes en casa. 

4. Lleva la belleza a la mesa familiar.
Vivimos en una sociedad de comida rápida y desechable. Los platos de plástico se han convertido en algo normal en la mesa familiar. Aunque ciertamente son prácticos, hay algo encantador en poner la mesa de una forma especial para las comidas familiares. 

No es necesario que rivalice con un escenario como Downton Abbey: los detalles más sencillos pueden transformar una mesa. Con la ayuda de tus hijos, puedes cortar algunas flores, o simplemente ramas de un arbusto y ponerlo en un simple jarrón, encender un par de velas, usar servilletas de tela y colocar una bonita jarra de agua sobre la mesa.

Celebra ocasiones especiales sacando tu mejor vajilla. ¡Pon un mantel y plancha las servilletas! A una de mis hijas le encanta poner la mesa hermosa y le da mucha importancia a las cenas de cumpleaños y a las ocasiones especiales. Se le ocurren formas nuevas de doblar las servilletas y pone en práctica sus habilidades caligráficas para hacer cartelitos con los nombres. Poner la mesa de forma bonita para la cena no solo hace que la comida sepa aún mejor, sino que también muestra el amor y el respeto que le tienes a tu familia.

5. Maravíllate ante la belleza de la creación.
Sal a andar, haz excursiones, descubre los parques de tu zona, ve a la playa o a la montaña y contempla la puesta del sol. Ve lentamente y contempla la magnífica belleza que Dios ha puesto a nuestro alrededor. Tantas veces lo damos por supuesto de manera que ya apenas lo percibimos. Casi todas las noches una de mis hijas cruza la calle (vivimos justo al lado de un campo) y simplemente observa la puesta del sol. Espero que nunca pierda ese sentido de maravilla y temor al mirar la belleza de la creación de Dios.

Planta flores, árboles frutales y árboles en flor en tu jardín. Hay plantas que atraen a las mariposas; es precioso verlas revolotear. Ponles agua y alimento a las aves para que lo disfruten. Mi madre tiene un comedero para colibrís fuera de la ventana de la cocina y como lo rellena fielmente los pajaritos acuden a él. Haz lo que puedas para atraer a las criaturas de Dios a tu casa para poder apreciarlos a diario. Y por supuesto, coloca una estatua de Nuestra Santísima Madre, la reine de toda belleza, en tu jardín.

Todos hemos visto a nuestros pequeños detenerse, agacharse y mirar hipnotizadamente al escarabajo negro brillante que se arrastra por la acera o al pájaro jugueteando en su bebedero. Contemplan una hoja otoñal con sus gloriosos colores y se la dan a su madre como un tesoro especial. Instintivamente sienten admiración antes los detalles más pequeños de la naturaleza. Sus corazones se vuelcan a la belleza. No podemos borrar toda la fealdad que hay en el mundo pero podemos mantener ese sentido innato de la belleza vivo con las decisiones que tomamos. A través de la música, del arte, de los libros y de la naturaleza podemos llenar con belleza nuestro hogar y nuestra familia, despertándonos y recordándonos la presencia de Dios en el mundo. “Todo lo que es bueno, todo lo que es verdadero y todo lo que es bello nos lleva a Dios” – Papa Francisco.

Artículo escrito por Cheryl Hernández. Traducción original en inglés, pincha aquí.

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