Lunes, 29 Diciembre 2014 01:00

Buscando Novia

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A los doce años ya tenía claro que mi vocación era el matrimonio. Aprovechaba cualquier ocasión, y especialmente el Rosario, para pedirle a la Virgen por la chica que iba a ser mi futura esposa.

Cuando tenía 17 años conocí por medio de la Milicia de Santa María a las Carmelitas Descalzas de la calle Ponzano de Madrid. Ellas serían desde entonces mis grandes amigas e intercesoras ante la Virgen. A los 19 años hice el servicio militar, “la mili”, y conocí a mi primera novia, cordobesa como yo. Me escribía con las Carmelitas, en especial con la Madre Margarita y Madre María Teresa. Sus cartas eran una ayuda muy grande en unos momentos difíciles de vivir como Dios quiere. Al final lo dejamos y yo me dediqué  a buscar una nueva novia. Di muchos tumbos y conocí a algunas, pero con ninguna salían las cosas bien.
Entonces volví a visitar a las Carmelitas y la Madre Margarita me invitó a conocer a los Grupos de Oración que dirigía el Padre Rojas. Me reuní con ellos un 17 de Agosto. Me invitaron a unos Ejercicios Espirituales que dirigía el P. Rojas, pero no tenía vacaciones y los ejercicios quedaron descartados. Esa misma tarde nos fuimos a jugar un partido de baloncesto y… me rompí un dedo de la mano derecha. Me dieron la baja laboral y a mediados de septiembre llegué a los dichosos ejercicios, un día tarde pero llegué. Nunca se me olvidará la imagen que vi al entrar en la Capilla. La presidía la Virgen Peregrina de Fátima, en los bancos de la izquierda estaban las chicas y  en los de la derecha los chicos. Enseguida me fijé en Mari Pepa, como la llamaba el Padre Rojas. Miré a la Virgen y le dije: “Madre, por favor, que sea ésta”. Cuando terminaron esos días de silencio, yo le pedí la entrada en los Grupos al Padre Rojas, que se extrañó un poco por mi urgencia. Me despedí de la Virgen y no sé cómo me las apañé para dejar a María José en su casa.
Me costó un poco que aceptara mi primera invitación, pero finalmente cedió por mi insistencia y empezamos a salir. En nuestra primera cita “oficial” fuimos a rezar un rato a la Iglesia de San Manuel y San Benito y allí nos estaba esperando la Virgen Peregrina de Fátima. Unos días más tarde quedamos y visitamos la iglesia de los Jerónimos y allí estaba Ella otra vez. Volvimos a vernos y fuimos a la parroquia de María José y de nuevo la Virgen de Fátima nos estaba esperando. En esos comienzos tuvimos la certeza de que era Ella quien nos había unido y quien velaba por nuestro noviazgo. Dos años más tarde nos casamos el día de la Inmaculada Concepción de María de 1990. Han sido 24 años llenos de muchas cosas. Pero eso es ya otra historia…

Mi nombre es Juanjo soy abogado de profesión. Estoy casado con Mª José y tenemos 7 hijos y... dos perros. Cuando me hablaron de este proyecto rápidamente me vino a la cabeza la idea: solo puedo dar lo que llevo en el corazón, un gran amor por mi Madre, la Virgen. Ella me ha acompañado a lo largo de mis 54 años y sigue estando conmigo día a día. Eso es lo que quiero compartir con vosotros, con su ayuda, por supuesto.