Jueves, 26 Febrero 2015 01:00

¿Dónde están las llaves?

Escrito por

Madrid Mayo 2007.

14.30 horas: Trabajo en una oficina en la calle Ferraz, en frente de la Iglesia del Corazón de María.

De repente, Ángel, el jefe, grita en alto: “Pero, ¿dónde están las llaves?”. Los demás nos miramos sin entender nada.

Mientras nos explica el asunto, su cara tiene una expresión mezcla de miedo e incredulidad. Las llaves perdidas pertenecen a un local cercano cuya venta le encomendaron. El caso es que el negocio está cerrado y tiene que acudir a la firma con las “dichosas” llaves. Al terminar de hablar, mira el cesto que tiene encima de la mesa y repite sin parar: “Si las he dejado aquí, aquí mismo…”

Acto seguido todos nos ponemos como locos a buscar las llaves. Revolvemos la oficina entera. Y nada.

La tensión sube mientras pasan los minutos. Yo, en silencio, le pido a la Virgen que aparezcan las llaves, que es una ocasión única para despertar la fe de mis compañeros, que unas llaves son una “pequeñez”, que milagros mayores ha hecho…

Sin pensarlo digo en alto: “Antes de las tres aparecen las llaves.” Y rezo en voz alta un Padrenuestro.

Aun así todos seguimos buscando de forma minuciosa y en particular sobre su mesa.

14.50 horas:

Todos volvemos a nuestros puestos, cansados de tanto buscar. Y entonces empiezan las risas y las burlas:

“A ver si Alá encuentra las llaves”

“No, mejor que Buda las encuentre”

“Eso, porque a Jesús no se le da nada bien”

14.55 horas:

No puedo aguantar más e interiormente le digo a Jesús: “No dejes que se rían de ti, Jesús. Si aparecen las llaves, les va hacer mucho bien. No lo hagas por mí, sino por ellos.”

15.01 horas:

El Jefe pega un grito: “¡Están aquí, encima del cesto y dentro de un sobre!”

De repente todos se quedan mudos. Me miran boquiabiertos sin poder articular palabra. Yo solo les digo que Jesús y María nunca fallan.

Mi jefe, que era anticatólico, desde aquel día lleva siempre una estampita de Sor Ángela de la Cruz. Otro descubrió la imagen de la Piedad que está en la Iglesia del Corazón de María y lleva una estampa de esa imagen de la Virgen. Otros dos se casaron por la Iglesia cuando hasta entonces vivían juntos.

Lo que yo aprendí con el”milagrito” de las llaves es que no hay que perder nunca la Esperanza. Yo le había pedido a Dios que aparecieran antes de las tres y aparecieron un minuto después. Ese minuto es señal de que el tiempo de Dios no es el nuestro y de que la espera es una bendición para nosotros.  

Mi nombre es Juanjo soy abogado de profesión. Estoy casado con Mª José y tenemos 7 hijos y... dos perros. Cuando me hablaron de este proyecto rápidamente me vino a la cabeza la idea: solo puedo dar lo que llevo en el corazón, un gran amor por mi Madre, la Virgen. Ella me ha acompañado a lo largo de mis 54 años y sigue estando conmigo día a día. Eso es lo que quiero compartir con vosotros, con su ayuda, por supuesto.