Lunes, 23 Noviembre 2015 00:00

Presente y futuro de la adopción

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Podría decirse que el desencadenante del inicio en nuestro país de las adopciones internacionales procedentes de China, fue la emisión por parte de TV1 del documental “Las habitaciones de la muerte” la noche del 19 de octubre de 1995.

Grabado con cámaras ocultas por un equipo de periodistas del canal británico Channel 4 que se hicieron pasar por integrantes de una ONG, destapó la dantesca realidad de los orfanatos públicos chinos, donde los bebés (sobre todo niñas) eran literalmente dejados morir al ser abandonados a su suerte de la forma más inhumana posible, sin alimentación, higiene ni ningún tipo de atención básica. Quizá alguno de vosotros haya conseguido ver el documental entero, yo confieso que no he podido pasar del segundo 15.

Esta situación que se vivía en China fue consecuencia de la implantación en 1979 por parte del Gobierno de ese país de la llamada Política del hijo único, una descabellada medida de control de la población aplicada en zonas urbanas con el fin de reducir el excesivo crecimiento demográfico. El Gobierno dispuso que las familias tan solo podrían tener un hijo, so pena de fuertes multas que el ciudadano medio no podía asumir. Esta resolución, unida a la preferencia del hijo varón frente a la mujer -por entenderlo menos oneroso de mantener- condujo al aborto selectivo y al abandono de miles de niñas recién nacidas a lo largo del todo el país.

En 2013 se amplió el número de excepciones en las que un matrimonio podría tener un segundo vástago en un intento del presidente Xi Jinping de contrarrestar una fuerza laboral en declive. Bajo la nueva política, las parejas podían tener dos hijos si uno de los padres no tenía hermanos.

En julio de 2015 se daba el primer paso para dejar sin efecto la Política del hijo único, al permitir en la provincia de Guangdong (motor de la economía del país), tener dos hijos. Hace apenas unos días, a finales del pasado mes de octubre, el Partido Comunista de China anunció que todas las parejas del país podrán tener hasta dos hijos, poniendo fin a casi 40 años de política.

España se han convertido en el segundo país del mundo (después de EEUU) que más menores chinos ha adoptado, se calcula que unos 18.000. Le siguen de cerca los menores adoptados en Rusia, Colombia y Etiopía.

La evolución de esta realidad social que constituye la adopción, también ha influido en la propia redacción de las leyes. En España hasta ahora era la Orgánica de Protección Jurídica del Menor de 1996, junto a las previsiones del código Civil en esta materia, el principal marco regulador de los derechos de los menores de edad, garantizándoles una protección uniforme en todo el territorio del Estado. Pero desde su publicación hace casi veinte años, se han producido cambios sociales importantes que inciden en la situación de los menores y que demandan una mejora de los instrumentos de protección jurídica, en aras del cumplimiento efectivo de la Constitución y las normas de carácter internacional aplicables. En este sentido, la nueva Ley 26/2015, de 28 de julio, de modificación del sistema de protección a la infancia y a la adolescencia, ha introducido cambios importantes en la legislación preexistente. Me gustaría destacar, entre otros, la incorporación al artículo 176.3 de la definición de la idoneidad para adoptar, a fin de fortalecer la seguridad jurídica: Se entiende por idoneidad la capacidad, aptitud y motivación adecuadas para ejercer la responsabilidad parental, atendiendo a las necesidades de los menores a adoptar, y para asumir las peculiaridades, consecuencias y responsabilidades que conlleva la adopción.

La declaración de idoneidad por la Entidad Pública requerirá una valoración psicosocial sobre la situación personal, familiar, relacional y social de los adoptantes, así como su capacidad para establecer vínculos estables y seguros, sus habilidades educativas y su aptitud para atender a un menor en función de sus singulares circunstancias. Dicha declaración de idoneidad se formalizará mediante la correspondiente resolución.

También quiero destacar el artículo 178, en el que se incluye como novedad la posibilidad de que, a pesar de que al constituirse la adopción se extingan los vínculos jurídicos entre el adoptado y su familia de procedencia, pueda mantenerse con algún miembro de ella alguna forma de relación o contacto a través de visitas o de comunicaciones acordadas por un Juez, lo que podría denominarse como adopción abierta. Según se lee en la Exposición de Motivos de la Ley 26/2015, la introducción de esta figura en nuestro ordenamiento jurídico obedece a la búsqueda de alternativas consensuadas, familiares y permanentes que permitan dotar de estabilidad familiar a algunos menores, especialmente los mayores, cuya adopción presenta más dificultades. A través de la adopción abierta, se flexibiliza la institución de la adopción, posibilitando que la familia de origen acepte mejor la «pérdida», y que el menor pueda beneficiarse de una vida estable en su familia adoptante, manteniendo vínculos con la familia de la que proviene, en especial con sus hermanos, y con la que, en muchos casos, ha mantenido relación durante el acogimiento, relación que aunque no estuviera formalizada continúa por la vía de hecho. Veremos en qué queda esta novedad.

Por último, me gustaría resaltar el artículo 180, que refuerza el derecho de acceso a los orígenes de las personas adoptadas, obligando a las Entidades Públicas a garantizarlo y mantener la información durante el plazo previsto en el Convenio Europeo de Adopción, y al resto de entidades a colaborar con las primeras y con el Ministerio Fiscal.

Sin embargo, y volviendo al tema de la adopción internacional, no debemos ocultar que no corren buenos tiempos para esta institución. Desde 2012 se observa una disminución en las cifras de estas adopciones motivada, sobre todo, por el endurecimiento de los requisitos en los trámites y por la promoción en cada país de la adopción nacional propia, que frene el desarraigo que sufren los menores al salir de sus lugares de origen. Además, no todos los países del mundo están abiertos a la adopción internacional, y los que lo están comienzan a alegar que se están quedando sin niños adoptables, que es el futuro deseable siempre y cuando estos menores sean realmente atendidos en sus propios territorios.

Entonces, ante este nuevo panorama que os he expuesto, ¿qué futuro tiene la adopción internacional? Me temo que poco, sintiéndolo en lo más profundo de mi alma, puesto que me encuentro en un interminable segundo proceso de adopción en China. Pero la tendencia que vivimos es esta, y debemos ser conscientes de esta realidad.

Creo, por ello, que es el momento de dar prevalencia a la adopción nacional, que deberá agilizarse e impulsarse convenientemente para atender a la necesidad de una familia estable por parte del menor en situación de desamparo. En este sentido, creo que también la adopción es la alternativa al aborto, pues ambos convergen en el mismo fin: la salvaguarda del interés superior del niño y, con ello, la dignificación del valor de la vida y de la persona humana. Frente al argumento de que un embarazo no deseado obstaculiza el proyecto de vida de la mujer, se impone un cambio de mentalidad que acepte continuar con la gestación para dar en adopción a su hijo recién nacido, aunque sea duro. ¿Acaso no es más duro eliminar una vida humana por conveniencia personal? El derecho a la vida debe ser garantizado desde antes del nacimiento y nadie debería ser privado de él de forma arbitraria. Para ello, es fundamental el apoyo y la orientación a la mujer que desea interrumpir su embarazo.

Adoption versus abortion. Con “solo cambiar dos letras” podremos dar vida y una familia a miles de niños cada día.

Clara Martínez Gomariz es Licenciada en Derecho y Master en Dirección de Personal y Gestión de RRHH. Trabaja desde hace hace quince años en el sector de las telecomunicaciones. Soy Laica del Hogar de la Madre.
Casada desde 2001, es madre adoptiva de una niña china de ocho años de edad y se encuentra desde hace seis años en un segundo proceso de adopción en este mismo país. Es miembro de Andeni, Asociación Nacional en Defensa del Niño. Ha leído diversos libros y artículos sobre adopción y ha asistido a charlas sobre el tema. Además, se mantiene en contacto permanente con un grupo de familias españolas y americanas con menores adoptados en China.