Lunes, 22 Febrero 2016 00:00

Alimentación en el primer año de vida

Escrito por

Basado en las recomendaciones de expertos de:
- La Unión Europea (2006),
- La Sociedad Europea de Gastroenterología, Hepatología y Nutrición Pediátricas (ESPGHAN, 2008)
- Y la Organización Mundial de la Salud (OMS, 2009)

LA LACTANCIA

El primer año de la vida es el período en el que más rápidamente se crece y en el que es más importante asegurar una alimentación adecuada.

Lactancia materna

La leche materna es el alimento ideal para el lactante durante todo este período. En los primeros 6 meses de vida, un niño no necesita nada más. La OMS recomienda continuar amamantando durante dos años o más.

Todas las madres producen leche de muy buena calidad para sus hijos y en cantidad suficiente, salvo casos muy contados. Se debe consultar pronto si se tiene cualquier duda o si aparece cualquier problema como, por ejemplo, dolor al dar el pecho. 

Lactancia artificial

Si, por cualquier causa, el bebé no puede ser amamantado, hay leches artificiales de muy buena calidad. En Europa se distinguen las leches de inicio (tipo 1) de las de continuación (leches 2). Ambas se venden tanto en forma líquida como en polvo. Estas últimas se reconstituyen echando primero el agua (en Madrid, puede ser del grifo) en un biberón bien limpio; por cada 30 ml de agua, se echa después un cacito raso de leche en polvo. Es importante respetar esta proporción.  En Madrid no hay problema en utilizar el agua del grifo y calentarla directamente. Si se opta por hervirla, no se debe dejar más de un minuto en ebullición. Las aguas embotelladas no precisan ser hervidas.

No es imprescindible esterilizar biberón y tetinas; basta con lavarlos adecuadamente con agua y jabón y aclararlos bien.

Las leches de inicio (tipo 1) pueden darse durante el primer año de vida, desde el nacimiento. Tienen menos proteínas y menos hierro que las leches de tipo 2 (de continuación). Éstas se pueden dar desde los 6 meses hasta, incluso, los 3 años de edad.  La leche de vaca no se debe dar en ningún caso antes de los 12 meses, puesto que, tiene un  bajo contenido en hierro y demasiadas proteínas, entre otros inconvenientes.

Ya sea con el pecho o con biberón, se le debe alimentar a demanda, cuando empiece a mostrar signos de hambre, antes de que llore. Por lo general, suelen pedir cada 2- 4 horas. Si come con vigor y está alerta, se deben respetar los intervalos que necesite, pero si se le ve demasiado adormilado, con poca fuerza, hay que consultar con el pediatra.

Cuando está saciado se suelta del pecho. La duración de la toma varía en cada niño y según el momento. A medida que va creciendo, suele tardar menos en acabar. En el  caso de recibir biberón, se le debe retirar al primer signo de que se encuentra satisfecho, y no forzarle a que se lo acabe todo.

LA ALIMENTACIÓN COMPLEMENTARIA (A.C.)

La OMS define la alimentación complementaria como todo alimento líquido o sólido distinto de la leche materna. Se pretende con ella acostumbrar al bebé a la dieta normal de su entorno, y asegurar que recibe todos los nutrientes que necesita en este período de rápido crecimiento, ya que es fácil que pueda estar agotando sus reservas, especialmente las de hierro y vitaminas. Además, es importante introducir otros alimentos en su dieta para potenciar su desarrollo sensorial,  psicomotor y social.

Aunque tomen otras comidas, la leche continuará siendo el principal alimento para los menores. 

La introducción de la A.C. debe hacerse preferentemente al final del 6º mes, y no antes del 5º mes cumplido. En los prematuros, se refiere a la edad corregida. No hay beneficios claros si se introduce demasiado pronto (antes del 5º mes), pero sí puede resultar perjudicial. De todos modos, si muestra interés, no hay problema en que pruebe la comida de los mayores.

Hay niños que nacen con unas buenas reservas y, pasados los 6 meses, pueden rechazar todo lo que no sea leche, simplemente porque no necesitan complementos. Si va creciendo de modo adecuado, no hay que preocuparse por que no quieran los purés. Se les ofrece, que lo prueben, pero no hay que forzarles a tomárselo.  La leche les bastará.

Se recomienda incorporar los nuevos alimentos de forma gradual: de uno en uno, cada 3 ó 4 días, en pequeña cantidad. De esta manera damos tiempo a que el bebé se acostumbre al nuevo sabor y textura. Además, así es más fácil detectar si presenta alguna alergia o intolerancia. 

Cualquier orden de introducción es válido: se puede comenzar con los purés de verduras, o empezar por los cereales, o por las papillas de fruta…. 

Los expertos coinciden en que, a partir de los 6 meses, se puede dar cualquier tipo de alimento, siempre que no se tenga una alergia demostrada. Si hay antecedentes familiares de alergia a un alimento, parece más prudente introducirlo a partir de los 12 meses. Los alimentos que con más frecuencia producen reacciones alérgicas son la leche artificial, el huevo, pescado, legumbres, frutos secos y ciertas frutas (fresa, melocotón, kiwi,…). No hay evidencia científica que asegure que, por ejemplo, sea mejor dar el pescado a los 10 meses que a los 7. Cuando se introduzcan estos alimentos en la dieta, simplemente hay que prestar más atención para detectar posibles síntomas de alergia o intolerancia: picores, vómitos, urticaria, diarrea…

La leche de vaca no debe darse nunca antes del año, porque tiene demasiada cantidad de proteínas para un bebé, entre otros motivos.

CEREALES

Su misión principal es la de proporcionar energía. Son ricos en proteínas, bajos en grasa y sin colesterol.

Conviene saber que hay cereales sin gluten, (arroz, maíz, quinoa*, tapioca*, mijo…) y cereales con gluten (trigo, centeno y cebada). El valor nutritivo de ambos grupos es similar. El gluten es una proteína presente en alimentos elaborados con harina de trigo, de centeno o de cebada y que es el causante de  la aparición de Enfermedad Celiaca en personas predispuestas. Se sabe que la lactancia materna tiene un efecto protector frente al desarrollo de la enfermedad celiaca, incluso en personas con riesgo genético.

Los expertos en nutrición infantil recomiendan introducir los cereales con gluten no más allá de los 7 meses; al principio, en pequeñas cantidades durante un par de meses, mientras recibe lactancia materna.  ¿Cómo se puede hacer? Por ejemplo, cociendo con la verdura una cucharadita de pasta para sopa, o bien dos o tres macarrones, o bien dándole a mordisquear una galleta simple (tipo María), o dejarle roer un poco de pan duro, o mezclando un cacito al día de cereales con gluten “de farmacia” con un poco de líquido (leche, o caldo casero o agua). Así a diario, durante un par de meses. Luego se puede dar ya el gluten en mayor cantidad. No hay problema en añadir a la vez alimentos sin gluten en más cantidad, para completar la cantidad de cereales: sémola de arroz, tapioca, arroz en grano, cereales sin gluten “de farmacia”, polenta de maíz,…

A partir de los 6 meses no es imprescindible dar cereales hidrolizados (“de los de farmacia”). Se pueden aportar buenos cereales dando arroz, fideos, macarrones, cus-cús, sémola, copos de avena, polenta, galletas, pan, ...

HUEVOS

La yema es rica en grasa e hierro, y la clara, en proteínas.

Pueden darse desde los 6 meses, pero como es uno de los alimentos que más alergias crea, en niños con antecedentes familiares de alergia al huevo es prudente retrasar su introducción hasta los 12 meses. Primero se suele introducir la yema, y más tarde el huevo completo. Siempre deben consumirse bien cocidos.

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(*) No son cereales, pero desde un punto de vista nutritivo, se les considera como tales.

CARNES Y PESCADOS

Son alimentos que aportan especialmente proteínas, y también minerales (hierro, cinc, fósforo).

Desde los 6 meses se puede dar cualquier tipo de carne magra, sin grasa visible, aunque se recomienda empezar por la de ave o por la de conejo, por ser más tiernas y por su escaso contenido en grasa. El hígado es una opción válida, por su bajo contenido en grasa, por ser fácil de masticar, poco fibrosos y por su alto contenido en proteínas, hierro y zinc. Los sesos no se recomiendan, por ser demasiado grasos y por el riesgo de transmisión de partículas víricas peligrosas (priones).

También puede tomar cualquier tipo de pescado, vigilando los primeros días la aparición de signos de alergia (urticaria, vómitos,…). Los pescados “blancos” tienen un sabor más suave y se digieren bien por su bajo contenido en grasa. Los pescados azules tienen un tipo de grasas muy necesarias para el desarrollo neurológico y visual. El pescado de mar es la fuente principal de yodo en los niños.

Las dietas vegetarianas (que prescinden de carnes, huevos y pescados), si están bien equilibradas, son perfectamente válidas, pero precisan de un seguimiento especial por parte del pediatra.

DERIVADOS LÁCTEOS

La leche es un alimento muy importante en el primer año de vida, pero no es deseable un consumo excesivo de lácteos ni leche artificial, porque puede limitarles el apetito por otros alimentos que necesitan. Si no toma pecho, a partir de los 6 meses, si su dieta incluye carne, pescado y/o huevo, se recomienda que beba entre 280-500 ml al día de leche  (si no los incluye, debe tomar entre 400 y 550 ml al día). Por encima del año, la leche va perdiendo protagonismo, y puede bastarle con tomar entre 250-400 ml al día. Los niños amamantados, cuando toman a demanda, “se sirven” lo que necesitan. La leche de vaca, no antes de los 12 meses.

Los yogures son muy ricos en calcio y proteínas y bajos en lactosa. Tienen propiedades antibacterianas y estimulantes de la inmunidad, aunque menores que la leche materna, por lo que se puede prescindir de ellos en el caso de niños amamantados varias veces al día. No deben desplazar a la fruta, y no hay que abusar de ellos; dos yogures equivalen al calcio de 200 ml de leche. Pueden tomar sin ningún problema cualquier yogur natural. Es deseable evitar los que llevan azúcar añadido.

Los quesos son más grasos que los yogures, y más cuanto más curados sean. No se debe abusar de los de tipo “petit-suisse”, porque la cantidad de proteínas, grasa y azúcar que llevan puede descompensar una buena dieta. Se deben evitar los postres lácteos azucarados o edulcorados.

VERDURAS, LEGUMBRES Y HORTALIZAS

Son alimentos que aportan minerales, vitaminas, almidón y fibra.

Puede introducirse cualquier tipo de verdura. En nuestro medio, las que más se utilizan son las patatas, judías verdes, zanahoria, calabacín, puerro y calabaza. Se deben cocer poco tiempo (5-10 minutos), y al vapor o con poco agua, para perder la menor cantidad posible de vitamina C y de minerales.

Las hortalizas de hoja verde oscuro (acelgas, espinacas,..), la remolacha, la zanahoria, el nabo… tienen un sabor fuerte y un alto contenido en nitratos. Conviene no abusar ni con la cantidad ni con la frecuencia y deben consumirse a las pocas horas de haberlas cocinado.

Es importante variar las verduras con frecuencia, para enriquecer el aporte.

Las hortalizas crudas, como el tomate triturado o la zanahoria muy ralladita, aportan especialmente mucha vitamina C y vitamina A.

Las legumbres (lentejas, guisantes, garbanzos, soja, alubias,…) son ricas en proteínas de alto valor biológico, sobre todo cuando se combinan con los cereales. Se deben introducir gradualmente, observando posibles reacciones alérgicas.

FRUTAS

Son una buena fuente de vitaminas y de fibra.

Es preferible tomar fruta de temporada, más rica en vitaminas, variada y madurita. No triturar las semillas: son tóxicas para el bebé.

Los zumos caseros (no los que se venden) son buena fuente de vitamina C, pero la fruta fresca tiene más vitaminas y fibra. No se recomienda dar más de 120 ml al día. El consumo excesivo puede ocasionar diarrea, pobre crecimiento y obesidad, además de quitar las ganas de comer alimentos más nutritivos. En biberón pueden causar caries importantes; es mejor beberlos en un vasito o a cucharadas.

Es bueno dar un poco de fruta fresca -ya sea triturada o en rodajas finitas-  al final de las comidas, para favorecer la absorción del hierro.

UN EJEMPLO PRÁCTICO

A LOS 6 – 7 MESES

- ¿Qué le doy primero? .- Una buena opción es  comenzar con purés de verdura y carne, porque tienen un sabor diferente al dulce (aprendido desde el nacimiento) y porque aportan hierro y cinc (de lo primero en agotarse).

- ¿Cómo lo preparo? .- Al principio con pocos ingredientes: por ejemplo, sólo patata y zanahoria o calabacín. Se cuece la verdura al vapor o con poco agua, sin sal, durante no más de 10 minutos. Se tritura con el caldo de cocción y una cucharadita de aceite de oliva virgen, hasta dejarlo con una consistencia semilíquida.  Al 4º- 5º día se añade a la verdura un poco de pollo (sólo unos 20 g). Como los expertos recomiendan la introducción del gluten (alimentos hechos con harina de trigo, cebada o centeno) poco a poco, desde los 6-7 meses se le puede ir añadiendo todos los días a la cocción un par de macarrones (o unos pocos fideos) o un pequeño trocito de pan, antes de triturar la verdura.

- ¿Cuánto le doy? .- Las primeras veces al bebé puede bastarle con 2-3 cucharadas. No forzarle a comer más. Más adelante, si quiere, puede llegar a tomar unos 120 ml (lo que cabe en un bote de yogur). Se comienza con un puré al día. Cuando lo tenga aceptado, hará un “postre” de fruta. Al principio puede bastar con darle unas cucharaditas de zumo de naranja, por ejemplo. Un par de semanas después se le empieza a ofrecer también un puré de fruta de temporada (pera, por ejemplo), de modo que haga dos papillas al día (comida y merienda).  

La leche sigue siendo su alimento principal. Se le debe seguir dando el pecho o, si no es posible, un poco de leche artificial.

DE LOS 8 A LOS 12 MESES

Se van incorporando nuevos alimentos, para conseguir la mayor variedad posible en verduras, carnes, frutas y pescados y acercarse a la dieta familiar. Hará un par de comidas “grandes” (unos 250ml) y un par de “aperitivos” entre horas (fruta, galleta...).

La carne y el pescado son tan ricos en proteínas, que con poca cantidad al día basta. Al principio se le dan unos 20 gramos y se va aumentando hasta que al año de edad tome un máximo de unos 50 g al día en total. Como orientación, una cantidad al día que mida como la manita del bebé. Se recomienda que siga tomando pecho, o bien biberones (máximo 550 ml/día).

- ¿Cuándo comienza a masticar? .-A los 8-10 meses casi todos los niños tienen el desarrollo suficiente para tomar su comida cortada en trocitos pequeños o aplastada con un tenedor. Se deben evitar los alimentos demasiado  duros  con los que se pueda atragantar. Es bueno dejarle que coja la comida con los dedos y permitir que maneje la cuchara y el vaso.

RECOMENDACIONES FINALES

* Los niños tienen necesidad de independencia. Es muy importante observarles y adaptarse a su desarrollo psicomotor. El momento de la comida debe ser agradable, y una ocasión para transmitir cariño y para aprender buenos hábitos alimenticios. Si rechaza un alimento, se le debe ofrecer con frecuencia (al menos, en 12 ocasiones) para que se acostumbre a ella y la  acepte. Nunca se le debe forzar a comer. La cantidad de comida lo “decide” el niño. La calidad, la cuidan los padres.

* Es importante conseguir que acepte una amplia variedad de alimentos, para evitar carencias y para estimular sus sentidos.  Se debe recuperar la tradicional dieta mediterránea, en la que los alimentos de origen vegetal tienen protagonismo y se hace un consumo moderado de pescados, carnes y grasas de origen animal.

* A partir de los 12 meses debe ser capaz de comer lo mismo que el resto de la familia, como uno más, sentado a la mesa, manejando la cuchara, tenedor y el vaso. Es deseable que coma con los padres o hermanos, siempre que sea posible. Los niños, más que aprender, imitan el comportamiento de los mayores.  No se debe ver la tele mientras se come.

* No utilizar la comida para calmar su ansiedad. Hay que enseñarle otros recursos. Tampoco deben usarse los alimentos como recompensa.

* Los alimentos comerciales para niños (potitos) son rápidos, prácticos y útiles en circunstancias en las que no se pueda preparar bien una comida (viajes…), pero no ofrecen ventajas nutricionales sobre los alimentos familiares preparados en casa, su textura es monótona y, además, son relativamente caros. Incluso si los cuidadores deciden recurrir con frecuencia a los potitos, el  bebé debería recibir alimentos hechos en casa para habituarle a una gama mayor de sabores y texturas.

* No añadir sal. Puede sobrecargar su riñón inmaduro. Además, el gusto por la sal es una conducta aprendida que puede perjudicar la salud. No necesita aprender a que le guste.

* No añadir azúcar y evitar los alimentos muy dulces. Favorecen la obesidad y la caries, y desplazan a otros alimentos más nutritivos.  

En los menores de 12 meses no se recomienda la miel, por ser demasiado dulce y por la posibilidad de que esté contaminada con esporas de la bacteria que da botulismo.

Soy pediatra con 35 años de experiencia, mi vocación no es sólo curar al niño enfermo, sino protegerle y ayudarle a crecer en todos los aspectos de su vida, tanto en su cuerpo, como en su psicología, como en su espíritu. Y hacerlo desde dentro del entorno que arropa al niño -la familia- asesorando a quienes los cuidan.

Tengo tres hijos, soy católica y Laica del Hogar de la Madre.