Testigo Misión
REYES SÁNCHEZ
Mi Blog "Testigo Misión"
Reyes Sánchez vivió una de las experiencias más dolorosas que una madre puede sufrir. Su hijo Juan, a los 19 años, murió defendiendo a un amigo durante la Feria de Sevilla. A la luz de lo que vivió en esos momentos, escribe hoy.
Reyes Sánchez es autora, editora y responsable del Blog "Testigo Misión", alojado en el espacio web de www.infofamilialibre.com
Hemos salido del tiempo pascual, precedido antes por la Cuaresma. Tiempos fuertes dentro la Liturgia en los que el Señor ha actuado de distintas maneras para encontrarse con nosotros y alimentarnos para seguir creciendo en la fe.
Después de varios días vividos en la tribulación, en la inseguridad y en el temor, ante los acontecimientos que superaban mi capacidad, porque "el espíritu es fuerte pero la carne es débil"...
Empiezo a escribir este artículo teniendo dentro de mí el recuerdo y la emoción de lo que he vivido, ante el acontecimiento que estábamos esperando con gran inquietud. Me refiero al encuentro personal con el joven que aceleró la marcha de mi hijo al Cielo.
Querido Padre:
Hoy cumplo setenta años aquí en la tierra, número redondo que significa plenitud y por los cuales tengo que darte gracias, ya que desde antes de la creación del mundo, me tenías en el pensamiento, para después llevarme a la completa plenitud en la Vida Eterna.
Mi querido hijo Juan:
Este año hace 11 años que te marchaste. Ningún día has estado fuera de mi pensamiento y en la esperanza de que, por encima de no tenerte, de los recuerdos y los pensamientos, muchas veces dolorosos que me hacen llorar, también tengo el convencimiento de que cumpliste la misión que aquí te correspondía y que ahora la continúas con más plenitud en el Cielo.
La alabanza es contar las maravillas de Dios, para su gloria, unida a la bendición; es hablar bien de Él, porque todo es para un bien mayor.
Mi buen Jesús:
“Ven, Espíritu Santo, devuélveme la alegría de tu salvación, no me quites tu santo espíritu. Afiánzame con espíritu generoso. Los pecadores volverán a Ti”. Renuévame por dentro.
Nuestra lucha no es contra la carne ni la sangre
Escrito por Reyes SánchezQuerido Dios:
Otra vez he vuelto a abortar la vida que Tú quieres hacer crecer en mí, a través del seno de María, que es la Iglesia, engendrándome con su Palabra para que pueda nacer una criatura nueva que tiene que nacer de lo alto, y que no es ni la carne ni la sangre lo que va a alimentarla para que crezca, sino tu Espíritu.
Querido Dios:
De nuevo me he despertado a las cuatro de la mañana. Me resulta imposible dormir de nuevo. ¿Por qué? y ¿para qué?
Hoy todavía he podido dormir menos que ayer, y aunque después de hacer Laudes he querido dormir, no he podido. No sé por qué me pasa. Creo que tengo acumulados dentro mí tantos acontecimientos de sufrimientos que me han quitado el sueño… que no logro recuperarlo.
Más..
Como está siendo habitual en mí desde hace ya mucho tiempo, me despierto y ya no me vuelvo a dormir, sea la hora que sea. Unas veces porque me afecta la situación de impotencia y de estrés en la que vivo; otras, porque siento una fuerza interior de iluminación de la Palabra que no me deja dormir y que tengo que expresar de alguna manera, ya sea rezando, llorando, suplicando, pidiendo perdón por mis pecados, o agradeciendo las gracias que Dios me concede para que las pueda transmitir, aunque no siempre sean acogidas, sobre todo por los más cercanos, ya que nadie es profeta en su tierra.
¿Qué es la vida del hombre si no está unida a Dios? ¿Qué ha sido mi vida, Señor, antes de conocerte a Ti? El único Señor de la Vida y de la Muerte, el único que puede dar sentido a la existencia. El que puede andar sobre la muerte sin hundirse. El que de la muerte hace la vida. El que con su luz ilumina la oscuridad y la tiniebla.
Reyes Sánchez vivió una de las experiencias más dolorosas que una madre puede sufrir. Su hijo Juan, a los 19 años, murió defendiendo a un amigo durante la Feria de Sevilla. A la luz de lo que vivió en esos momentos, escribe hoy.