Salvaguardar la dignidad: El "No" de María

Una sociedad como la española que se ha formado en un contexto católico, tiende a desvirtuarse, a acomodarse y a pensar que ya tiene “clasificado” cómo han de ser y hacerse las cosas bajo este prisma.

Los “buenos católicos” adaptados a un concepto de la cristiandad (algunas veces con escasa formación y otras no), se etiquetan a sí mismos y, cuando ellos no lo hacen, reciben numerosos mensajes del exterior de cómo  debe ser su comportamiento frente a los demás y al mundo:

No ha de ser conflictivo, debe sonreír a todos, no meterse en disputas, no juzgar, pero tampoco implicarse con cierta “clase de personas” que le desmerecen. Ha de tener un comportamiento ejemplar en todos los ámbitos, evitando la discusión y cierto comportamiento vehemente (que escandaliza), ayudar a todos siendo super-generosos, y  un sinfín de etcéteras en esta línea.

En  definitiva: tengo sensación que se ha de ser bastante anodino, flemático e, incluso, bobo. Al menos, esto es lo que esperan de nosotros ciertos sectores bastante críticos que, aunque a ellos ni les va ni les viene, tienen la justa medida de cómo hemos de comportarnos según una fe, bastante “des-feinada” por cierto, que ellos no tienen.

Esta mentalidad se las trasmitimos a nuestros hijos y tratamos de que, sobre todo, sean “buenos chicos” y que nadie tenga queja de ellos. En realidad, estamos poniendo en juego el concepto que tenemos sobre nosotros mismos, nuestra reputación y nuestra relevancia social. Deseamos que nuestros hijos sean un buen reflejo de nuestra posición social y de nuestro status intentando sobresalir del resto de los demás.

Olvidamos, con demasiada frecuencia, que el católico y cualquier cristiano ha de regirse por un estado de CONVERSIÓN CONTÍNUA. Que nuestra riqueza no es la de ser nosotros mismos sino que todo lo nuestro pertenece al Dios a quien profesamos nuestra fe. Que Éste, nuestro Dios, es combativo con el mal y que nosotros, sus hijos, estamos llamados a luchar junto a Él en esta difícil batalla en la que el mundo está sumergido: el Bien y el Mal, el egoísmo o el altruismo, la inercia o la lucha, la comodidad o la conversión, la tiniebla o la luz, la solidaridad o la deshumanización, la alienación o la contemplación.

Y esto no es fácil; la Cruz nunca lo es. Cristo murió por decirlo, por hacerlo, por vivirlo. No basta con “parecer buenos”; la bondad es un atributo de Dios y sólo Él en nosotros provoca esta virtud. Pero no a base de escondernos con una falsa humildad que más bien es cobardía.

María, es una chica estupenda. Realmente lo es. Estudia segundo de ESO es inteligente, realmente solidaria y bondadosa, respetuosa con todos y con un carácter dulce y noble. Y ¡claro! es una presa fácil para sus compañeros que “también son muy educados”, pero con una maliciosa idea de aprovecharse del trabajo ajeno que les lleva, desde muy niños, a “exigir” a María los deberes de cualquier materia sin tener siquiera que pedirlos “por favor”.

Casualmente, esta circunstancia llegó a mis oídos y decidí hablar con ella. Como es “buena chica” me respondió que no importaba y que siempre había sido así desde el cole, aunque, según iba hablando, su queja fue en aumento pues me contaba, cómo sentía que había personas a las que no podía decir que NO aunque ella pensaba que no era bueno para ellos el copiarse puesto que así no aprenderían.

Alguna vez que se atrevió a manifestarlo, lo hizo con sus amigos más cercanos y éstos lo habían entendido y aceptado la negación de no dejárselos; pero no era así con otros a los que conocía de siempre, pero sin la cercanía de sentirlos verdaderamente amigos.  A éstos, precisamente, no se los negaba por temor a que se enfadaran con ella.

En clase, estábamos tratando el tema de la DIGNIDAD HUMANA Y EL VALOR SAGRADO DE LA VIDA y yo le expliqué que ella era libre de decidir en qué momento y circunstancia otros podían aprovecharse de sus esfuerzos, y que era preferible pasar un mal rato en un momento dado a sentirse avasallada de por vida, puesto que le quedan muchos cursos por compartir con esos mismos compañeros. Que estaba bien su generosidad en momentos puntuales, pero que si se había convertido en una obligación, esto era esclavitud e invitaba a los otros a no desarrollar sus capacidades y a considerar que estaba bien aprovecharse de los demás.

Hasta aquí llegó nuestra conversación.

Las clases continuaron y seguimos profundizando en el tema de la dignidad del ser humano y el valor sagrado de la vida. Les ayuda  a entenderlo poner ejemplos concretos de ATENTADOS contra las mismas y María muy valiente nos dice, como ejemplo de atentado contra la dignidad humana, EL SENTIRSE OBLIGADO A HACER ALGO QUE UNO NO QUIERE HACER.

- Sí, ¡María ha entendido! Decir NO, en algunos momentos no es malo sino, todo lo contrario, es JUSTO Y NECESARIO.

Hemos de preservar el valor a la persona empezando por nuestros propios hijos y educandos.

Hemos de ser DÓCILES AL ESPÍRITU SANTO, no a los hombres y a cualquier hombre.

¡No somos corderos sino HIJOS DE DIOS!

Cualquiera no puede esperar manipularnos a su antojo; más bien hemos de ayudarles a entender, unas veces con dulzura y otras con contundencia, que el SERVICIO A LOS HOMBRES ES POR AMOR A DIOS y , por ello, ese Amor implica decir ¡NO!

Si educamos a nuestros adolescentes a saber decir no, podrán fortalecerse y cuando sean adultos y promotores de la vida social, podrán PONER LÍMITES, tendrán criterio y valentía para establecer “que no todo vale y que no todo está bien”.

Enfrentarse no es violencia, aunque si bien es cierto que, en algunos momentos, necesitamos violentarnos.

Mercedes Lucas

Mi Blog "Padres, adolescentes y esperanzas."

Soy Merche Lucas Pérez, licenciada en Ciencias Religiosas por la universidad de Salamanca, poseo un Máster en Teología por la Universidad de Murcia y estoy elaborando mi tesis doctoral cuyo tema central es la familia.
Estoy casada y tengo dos hijos y actualmente soy profesora en un Instituto de Secundaria de Murcia. Soy creyente y católica y es en la fe de donde mana mi alegría y esperanza  cada día.

Mercedes Lucas Pérez, es autora, editora y responsable del Blog Padres, adolescentes y esperanzas, alojado en el espacio web de www.infofamilialibre.com 

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