Cuando el Evangelio es vida

Mis alumnos son jóvenes descreídos, desencantados. Para muchos de ellos, la vida sólo tiene sentido los fines de semana cuando salen “de fiesta”.

Algunos, quieren “creer”. Desean que Dios “se les aparezca” y ¡por fin! todas sus dudas e incertidumbres se desvanezcan. Tienen una idea “mágica” de lo sagrado fruto de una mente infantil y de una inmadurez cultural y emocional alimentada por una imagen falsa de la divinidad.

Como no es así (ni Dios ni la Virgen se les aparecen), se muestran frustrados y acaban por rendirse a la corriente que los arrastra a una búsqueda  de sentido cuyo objetivo es la búsqueda de placer y el deseo de consumo. Continúan viviendo, pero les falta “vida” y, sobre todo, auténtica alegría.

Yo los comprendo. Empatizo con ellos sin fingir. Tengo muy presente la adolescente que fui. Recuerdo cómo me sentí al descubrir un mundo del que sólo “deseaba apearme”. Esta pervivencia de la insatisfacción que me producía la realidad, se ha convertido en un catalizador que me impulsa a mostrarles la gracia de tener la oportunidad de descubrir al auténtico Dios; no a ese que nos hemos inventado o al que rechazamos por considerarlo inútil en nuestras vidas. Deseo mostrarles al Dios Real que es capaz de transformar el mundo en un encuentro maravilloso y sorprendente que todo lo ilumina.

La formación que se ha de impartir en clase de Religión católica, nos viene dada. Los textos aprobados por la Conferencia Episcopal  Española  garantizan que ésta sea integral y forme todos los aspectos de la persona. Pero a la letra, le falta vida. Y, en cada curso, me esfuerzo por llevar al aula, un sinfín de realidades que les ayude a constatar que el EVANGELIO, es, sobre todo, VIDA Y VIDA EN ABUNDANCIA.

Por mis aulas han pasado personas que trabajan en Cáritas, monjes, sacerdotes, consagrados, profesores de Universidad, científicos, jóvenes universitarios creyentes, madres de familia….Tengo proyectos que incluyen a presos, exdrogadictos, etc. Son personas que manifiestan sus luchas interiores producidas por circunstancias externas que no podían o no sabían controlar. Seres humanos que, al descubrir a un Dios que nos ama, redescubrieron su dignidad, confianza y un motivo por el que luchar y entregarse. Y son capaces de utilizar los dones que Dios les ha dado en pro de una sociedad más justa y humana. Solidarias, sacrificadas, luchadoras, inteligentes, valientes y sonrientes.

Valores que los chicos creen que no existen:

- ¿Personas que trabajan gratuitamente? ¡Impensable, para ellos!

- ¿Que se preocupan y se ocupan de otros a los que no conocen? ¡Qué va!

- ¿Qué dedican su tiempo a ayudar a otros en vez de divertirse? ¡Eso no es posible!

Pero acaban rindiéndose a la realidad. No sólo existen…¡sino que son muchos!

Esto les impacta. Les cala en lo más profundo de su ser. Les toca el corazón.

La última a quien han conocido es Pepita,  presidenta de la Asociación Neri en Murcia. Es una mujer de 90 años que, cada mañana a las 6,30, recorre panaderías y confiterías que donan sus productos para que cientos de personas puedan desayunar cada mañana de forma gratuita.

Ella les habló de la pequeñez de cada uno y de la responsabilidad de no excusarse en esta pequeñez para “hacer la labor que a cada uno nos corresponde” (me recordaba a la Madre Teresa de Calcuta). Cómo cada granito de arena unido a otro, puede formar una playa. Y de cómo debemos mirar alrededor para descubrir cuántas personas nos necesitan.

Y mis chicos responden. Y se ponen manos a la obra. Y quieren hacer algo…y se ilusionan con la vida. Y hasta el más brutito dice: “Profesora, es conmovedor…”

Unos días después, muere el padre de una alumna y muchos acuden a su entierro para estar cerca de su compañera y empiezan a descubrir que la vida es un DON.

Y siento que el corazón se les despierta. Siento que AVANZA LA ESPERANZA.

Y doy gracias a Dios por ellos y rectifico lo que antes pensaba: “No son descreídos; simplemente, estaban dormidos”. 

Y me doy cuenta que BASTA LA ALEGRÍA DE UNO PARA CONTAGIAR A MUCHOS, LA ALEGRÍA DEL EVANGELIO.

Mercedes Lucas

Mi Blog "Padres, adolescentes y esperanzas."

Soy Merche Lucas Pérez, licenciada en Ciencias Religiosas por la universidad de Salamanca, poseo un Máster en Teología por la Universidad de Murcia y estoy elaborando mi tesis doctoral cuyo tema central es la familia.
Estoy casada y tengo dos hijos y actualmente soy profesora en un Instituto de Secundaria de Murcia. Soy creyente y católica y es en la fe de donde mana mi alegría y esperanza  cada día.

Mercedes Lucas Pérez, es autora, editora y responsable del Blog Padres, adolescentes y esperanzas, alojado en el espacio web de www.infofamilialibre.com