Rafael Bersabe: de cómo un maestro Reiki llega a Cristo

Un nuevo programa de “Cambio de Agujas” nos ofrece el testimonio de Rafael Bersabe Delgado y de cómo llegó a abandonar la Iglesia Católica para meterse de lleno en el oscuro mundo de la Nueva Era.

Todo arranca del momento en el que Rafael está pasando por una crisis interior, tras haber dejado por circunstancias personales el grupo apostólico al que pertenecía.  Abandonó la “fuente de agua viva” que es Jesucristo y, como dice el profeta Jeremías, buscó “en cisternas agrietadas incapaces de contener el agua”. 

Una de estas “cisternas agrietadas”, a la que no pocos acuden a beber actualmente es, desde hace unas décadas, lo que ha venido a denominarse como “Nueva Era”. Doctrina altamente perniciosa, basada en un sincretismo religioso hecho a pura conveniencia. Una especie de Caja de Pandora en la que todo cabe…

Rafael se metió hasta el cuello en distintas prácticas relacionadas con el oscurantismo, y que han sido claramente condenadas por Dios en su Palabra: Tarot, nigromancia, espiritismo, y Reiki. Del Reiki llegó a ser maestro y no logró liberarse de su dependencia hasta que, volviendo al seno de la Iglesia Católica, recobró - con una buena confesión y con la ayuda de la Virgen - la libertad de los hijos de Dios.

La Nueva Era es mucho más peligrosa de lo que parece. Se desarrolla y extiende sus tentáculos por el sibilino mundo de la mentira, de donde podemos intuir su origen demoniaco. El mismo Jesucristo definió al Demonio como “mentiroso” y “padre de la mentira”.

En esta “pseudofilosofía” se ponen al mismo nivel de Jesucristo a Buda, Confucio y a fundadores de cualquier otra “religión”. Obrando así, se hacen así eco en el ámbito religioso de la tendencia sofística del relativismo que acaba negando la la existencia de la verdad. La verdad no existe, dicen, todo depende de cómo el sujeto ve la realidad. De esta manera se hace del subjetivismo la medida de toda realidad. Este relativismo se materializa es expresiones como: “Esta es mi verdad”, “mi verdad, tu verdad”, “la verdad es relativa”… Expresiones todas ella que vienen a negar la existencia de la Verdad. Por eso, para la Nueva Era, ninguna y  a la vez todas las religiones son verdaderas e igualmente válidas.

Aprendamos a distinguir: dos cosas contrarias no pueden ser verdaderas las dos, pero el relativismo - negando toda evidencia - dice que sí, que todo depende de lo que cada uno opine. ¡Menuda majadería!

La realidad es lo que es, no lo que a mí me parezca ser. Y la persona dice verdad, o conoce la verdad, cuando su entendimiento capta la realidad como esta es. Si no es así, no podemos hablar de verdad relativa sino de error. Es decir, el hombre se ha equivocado en su manera de captar y entender la realidad.

Por eso, cuando se conoce la verdad, ya es una perdida de tiempo opinar sobre esta. Podemos profundizar en su conocimiento, podemos hablar sobre ella, gozar de su existencia… Pero la verdad es verdad, no entra en el ámbito de la opinión. Yo no puedo opinar sobre si el sol existe o no, o sobre si la persona tiene la capacidad de razonar o no. Podré en todo caso, ampliar mis conocimientos sobre todo lo que está relacionado con el sol,su composición, su función etc... Lo mismo ocurre con la capacidad de raciocinio del ser humano. Existir, existe. Ahora, ¿cómo se produce?, ¿cómo funciona? Estas son algunas de las cuestiones que podemos hacernos en referencia a esas realidades. Pero, discutir sobre su existencia, viene a ser expresión de una gran ignorancia. Y ya se sabe que la ignorancia siempre es atrevida…

Por eso es tan peligrosa la Nueva Era en el ámbito religioso, porque Jesucristo no es ningún “avatar”, como dice ellos. Es mucho más que eso. Es la Segunda Persona de la Santísima Trinidad que se ha hecho hombre. Esto no ha pasado con ningún fundador de ninguna otra religión, por lo tanto, no se le puede poner al mismo nivel. Jesucristo ha demostrado su Divinidad con los milagros que hacía y que sigue realizando. Solo Él ha resucitado para siempre. En Él se han cumplido todas las profecías del Antiguo Testamento referentes a Él, pronunciadas siglos antes de que se hiciese hombre. La historicidad de Jesucristo, está de sobra demostrada. Jesucristo es un personaje histórico, de eso no hay duda. Podemos creer o no que Él sea el Hijo de Dios, pero como Él mismo dijo: “Si no me creéis a mí, creed al menos a las obras que hago”. Estas dan testimonio de quién es Jesús. 

Por otro lado, si pensamos que Jesús no es digno de credibilidad, entonces ¿quién lo es? ¿Por qué voy a creer en lo que me dicen los llamados maestros de la Nueva Era? Son personas que, como yo, caen en el error a la hora de pensar y actuar. ¿Y tengo que creer en ellos y no en Jesús, el Hijo de Dios, Camino, Verdad y Vida, que no puede cometer error, porque sino no sería Dios?

El relativismo, y el sincretismo de la Nueva Era es altamente peligroso para aquel que quiere vivir en la Verdad.

Desde una visión panteísta, pretenden anular la existencia de un Dios personal y trinitario, que ha querido hacer al ser humano partícipe de su Amor, y que le ha revelado lo que debe hacer y creer para salvarse. 

Parten de la afirmación, totalmente arbitraria e indemostrada, de que Dios es energía. Y hoy que se habla tanto de verdades empíricas o científicas a la hora de querer rebatir la existencia del Dios verdadero, resulta que te encuentras con estos científicos “de pacotilla” que, sin que haya ninguna evidencia científica para demostrar que la naturaleza de Dios es en sí misma  energía, aceptan esta afirmación sin ningún tipo de análisis, totalmente a la ligera. ¿No es esto una incoherencia?

En el fondo de la cuestión, el problema es este: que es mucho más cómodo creer en un “dios energía” que no se mete en mi vida y al que no tengo que dar cuentas de nada. Sí, es más cómodo un dios impersonal, que no es Amor, que no habla a  mi conciencia ni cuando hago las cosas bien ni cuando cometo pecados, y al que no tendré un día que dar cuenta de mis actos. Un dios creado a la medida de cada cual y que, por lo tanto, no puede ser Dios.

Media

Hna. Estela Morales

Mi Blog "La Mujer que vence a Baphomet"

Hna. Estela Morales, SHM. Hija de Dios y cristiana. Misterio para mí, y desconocida para ti.

Me gusta estar con mi Amigo, el silencio, la vida sencilla junto a mis hermanas, contemplar la naturaleza, leer, las zapatillas con remiendos y la pasta con mucho tomate, y chorizo si hay.

No va conmigo : La Masonería, la imposición arbitraria, el autoritarismo, los ordenadores, los móviles, perder un partido de balonmano, y tener un blog en una página web

Admiro a los cristianos perseguidos, a las madres, a los que son como niños, a los que aman sin condiciones, a los que saben dominarse, a los paracaidistas, a la buena de Valeria, una enamorada de Dios  que con solo quince años consiguió llegar a la meta y a alguno más …

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