Reflexión sobre muertes en Instituto Juan Fuster

Quiero hacer una reflexión sobre el suceso que ha tenido lugar el pasado 20 de abril en el Instituto Juan Fuster de Barcelona, en el que un niño de 13 años ha asesinado a un profesor y herido a varias personas.
Hoy todo el mundo se echa las manos a la cabeza, pide explicaciones, esta horrorizado por lo sucedido, y no deja de hacer cábalas de cómo ha podido suceder.

Detrás de todo esto está la mano negra del Estado y de estas nuevas teorías sobre la educación que tanto gustan a la gente inmersa en el síndrome de Peter Pan, mayoritariamente toda esa gente de izquierdas, nuevos intelectuales y todos aquellos que por su incapacidad de crecer, de madurar, no quieren adquirir compromisos serios, de verdad, con nadie; pero eso sí, quieren poseerlo todo, incluso hijos de los que no se ocuparán, responsablemente, jamás.

Me explico. Un padre y una madre responsables, está pendiente de sus hijos; sabe qué piensa, con quien sale, quienes son sus amigos, cómo le va en el colegio, sus intereses, sus aficiones, sus alegrías, sus penas…; no solo se preocupa de que coma, vista, este sano, vaya al colegio y ya está. Pero una de las cosas más importantes y más desagradables de la educación de los hijos es corregirlos, en muchas  ocasiones con firmeza, hacerlos disciplinados con normas en casa que no se deben romper. Romperlas tiene que significar un castigo que, sí o sí, hay que cumplir. Nunca se debe incumplir un castigo. Claro esto cuesta, es molesto, rompe la paz familiar, etc., etc.

Hoy se nos llena la boca con la palabra diálogo, todo ha de ser dialogado con nuestros hijos, nada se debe imponer, no se les puede forzar, tienen que ser libres; yo no digo que no, pero todo tiene un límite. Igual que sería un error garrafal darle al niño una paliza (así era antes) por sacar malas notas, por pillarle fumando, o llegar más tarde de la hora; también es un error garrafal no sancionar conductas que conducen a nuestros hijos a ser unos déspotas, agresivos, egoístas, faltos de carácter, etc.

Los Estados, y en especial el español, se han propuesto defender tanto a nuestros hijos que los padres nos podemos ver en un serio aprieto si castigamos a nuestros hijos y, no digo nada, si le das un azote o bofetada (normalmente bien merecida): puedes verte en la cárcel y en el mejor de los casos pagando una multa. Así es que muchos padres piensan como el Estado, porque es más fácil y cómodo; se dedican a tener hijos y mantenerlos, nunca a educarlos. Así hay paz en la familia (falsa paz), no hay broncas, se “medio respetan” los espacios, y cada uno hace lo que le viene en gana.

Si el Estado dejara de interferir en la educación de los hijos, si tuviera claro que los hijos son responsabilidad de los padres y que un castigo y a veces una azote o una bofetada,  han de usarse para educar, nos iría mejor a todos. No puede ser que nuestros hijos hagan lo que les dé la gana bajo la amenaza de denuncia a los padres. Hay que dialogar con los hijos, claro que sí; pero es muy, muy importante que se pongan límites y, en ocasiones, límites porque sí, sin discusión ni diálogo, límites que, como he dicho anteriormente, no se pueden romper y se deben cumplir. Pero es también muy importante hacer familia. Yo, por mi experiencia particular, os propongo que, por lo menos, hagáis una de las comidas diarias todos juntos, donde se hable abiertamente de todo. Es una oportunidad para crear criterio y hacer planes que unan a la familia, donde, en muchas ocasiones, se expresan como lo hacen con sus amigos y es cuando los padres podemos ver qué camino van siguiendo y podremos ayudarles.

Hay que estar detrás de nuestros hijos, pendientes de sus cosas, de sus aficiones, gustos, amigos, etc. Y es muy, muy importante que se pongan límites y, en ocasiones, límites porque sí, sin discusión ni diálogo, límites que, como he dicho anteriormente, no se pueden romper y se deben cumplir.

Los padres deben saber que hay luces en el camino que nos indican que nuestros hijos van por mal camino o que algo no anda bien. Un niño tiene que tener restricciones en el uso de los videojuegos, de internet y de las redes sociales. Los padres deben velar por mantener a sus hijos fuera del peligro que toda esta nueva ola tecnológica trae consigo. Hay videojuegos que no son aptos para niños de trece años, ni de quince ni de veinte. Hay que entrar de vez en cuando en el Facebook, Twitter, Instagram, etc. de nuestros hijos (no a escondidas como un espía, sino como un contacto más). Toda su actividad nos dará muchas pistas que nos permitirán prevenir que nuestros hijos cometan locuras.

Pido desde aquí a las instituciones, profesionales de la educación y sanitarios, que piensen y actúen como adultos, que dejen de pensar como adolescentes. Que nuestros hijos han de seguir construyendo un mundo mejor y, si no los educamos en la responsabilidad, el servicio, el respeto a la autoridad, el esfuerzo, en la libertad y sobre todo en las virtudes, están abocados al fracaso propio y de toda la sociedad. Todo no vale, hay límites que no debemos sobrepasar nunca; si los sobrepasamos, sus consecuencias se volverán contra nosotros.

Quiero aprovechar también para pedir oraciones por el profesor que ha fallecido, por sus  familiares, por el niño que ha cometido esta atrocidad, él es sobre todo víctima de esta sociedad que hemos construido, y por España, para que la Santísima Trinidad y la Santísima Virgen María no nos desamparen en estos momentos de tanta confusión.

Enrique Carrasco

Mi blog "Sin pelos en los dedos" 

Soy ingeniero de sistemas y padre de cuatro hijos, unos superando la adolescencia y otros en medio de ella. Mi intención con este blog, es comentar asuntos que creo son importantes para la vida del católico, teniendo en cuenta la situación de relativismo y pensamiento único que nos quieren inculcar. Sin ofender a nadie, sí me gustaría despertar en aquellos que lean mis artículos, el espíritu evangelizador y de lucha de los primeros cristianos que les llevó incluso a entregar sus vidas por Cristo y su Iglesia.

Enrique Carrasco, es autor, editor y responsable del Blog Sin pelos en los dedos, alojado en el espacio web de www.infofamilialibre.com 

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