Mamá, pídele a la Virgen...

Queridos amigos de Info Familia Libre:

Este verano fuimos a Cantabria a la convivencia de Centro-Hogar. Convivencia que el Hogar de la Madre suele convocar todos los años en torno a la fiesta de la Asunción de María.

Un día de los que estuvimos allí, subimos a Garabandal. Hacía un día soleado, apacible. Se estaba muy bien en esas montañas cántabras. La paz que se respiraba por doquier, ayudaba al recogimiento y a la oración.

Pues bien, cuando llegamos todos, empezó el rezo del Rosario, en honor de Nuestra Santísima Madre, la Virgen María. Durante el trascurso del mismo, nuestro hijo David se me acerca y, muy bajito, me dice: Mamá, pídele a la Virgen que no te vayas al cielo hasta que yo no sea muy grande. Mi respuesta fue la siguiente: díselo tú. El niño me respondió: No, mamá, díselo tú porque tú sabes pedirlo mejor.

¡Qué inocencia la de mi hijo! Así son todos los niños, si se les acerca con sensibilidad al Señor y a la Virgen. No ha profundizado él todavía, en el hecho de que Jesús dijo: “Dejad que los niños se acerquen a mí, y no se lo impidáis porque de los que son como estos, es el Reino de los Cielos” (Mt.19, 14). Pues, a veces, no caemos en la cuenta que eso es lo que quiere el Señor, que seamos como niños, que seamos humildes y serviciales, como lo era la Santísima Virgen, que se fue deprisa a la montaña, para atender a su prima Isabel.

Pero es más, nos suele pasar que aunque queremos a nuestros hijos, como a ciertas edades suelen ser trastos, podemos pensar: para qué le voy a hablar de Dios, si no entiende ni lo más mínimo lo que le digo; o podemos caer en la tentación de obligarle a rezar, siendo, en muchos casos, contraproducente.

Quizás tengamos un poco de respeto humano, y expresemos lo siguiente: cómo voy a hablar a mi hijo de Dios, si no sé ni siquiera hablarle de lo humano. Claro, si no contamos con la Gracia, es imposible.

De todas formas, siempre se ha dicho “que un niño no viene con un libro de instrucciones debajo del brazo”. Por lo que no nos queda otra que observar al niño, conocer su carácter, su sensibilidad y desde ahí, acercarle a Dios. 

Ánimo a todos, ayudemos a desarrollar la sensibilidad religiosa, espiritual de nuestros hijos, con la que caminarán más felices y seguros en el camino de esta vida, puestos sus ojos en el que es la Vida (Jesús), y en la estancia que Él nos tiene preparada, junto a Dios Padre.

Isabel Bandera

Mi Blog "La Vida en Nazaret" 

Soy esposa y madre, Laica del Hogar de la Madre. Hice la licenciatura en filología hispánica en la Universidad de Málaga, mi tierra natal y soy Diplomada en Ciencias Religiosas. Soy profesora de secundaria.

Isabel Banderal, es autora, editora y responsable del Blog  La Vida en Nazaret, alojado en el espacio web de www.infofamilialibre.com

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